31 jul. 2008

¿Por qué no te callas, señor Fernández Liria?

A uno no le apetece escribir, se encuentra sin temas, sencillamenete no cree que tenga nada importante que decir. No es que la cosa haya cambiado mucho, no creo que vaya a decir nada nuevo ni excesivamente diferente, pero la actualidad manda.

Empecemos un poco atrás: Allende. El otro día vi un documental sobre el Presidente de Chile, de Patricio Guzmán. Un ser humano debe tender a ser honesto en sus actuaciones, coherente con lo que piensa y, si llega el momento, valiente. No es, en absoluto, algo sencillo pero, en caso de lograrlo, será digno de admiración.
Paradójicamente, cuando diriges un país si haces lo que decías que ibas a hacer, si eres honesto en tus actuaciones y, cuando la cosa se pone fea, te arriesgas hasta el punto de entregar la vida, entonces, serás juzgado por la historia como un temerario, un necio, un inflexible, etc. El socialismo de Allende venía de la ilusión de un pueblo que le colocó ahí. Además, no le colocó por capricho ni por novedad. Allende trabajó durante toda su vida, se recorrió Chile de cabo a rabo, inculcando su pensamiento, tratando de hacer entender al pueblo llano que si se unían, que si eran fuertes lograrían un Chile mejor, más justo, más igualitario. Los militares pagados por el Premio Nóbel de La Paz (manda huevos), Henry Alfred Kissinger, acabaron con la ilusión de un pueblo y comenzaron a llenar estadios de fútbol de cadáveres. En el documental se echa en falta por parte de los que estuvieron junto al Presidente, un poco más de resistencia, haber estado preparados cuando llegó el momento para hacer frente al golpe de estado y luchar. Allende gobernó el país con la soga al cuello pero no quiso preparar al pueblo para defenderse. Quizás siempre quiso evitar que Chile se bañara de sangre, la pena fue que de eso ya se encargó Pinochet.

Es bueno tener memoria y pensar en esta parte de la historia de sudamérica cuando se juzgan los procesos, digamos, alternativos (indigenistas, socialistas, populares, ...) que se están produciendo en la actualidad. Por ejemplo, cuando se juzga a Cuba como un país dictatorial, no democrático, conviene recordar lo que le pasó a Allende. ¿Se puede llevar a cabo un proceso comunista o socialista o simplemete popular, democráticamente? Parece difícil. Desde luego, desde mi punto de vista más para bien que para mal, Cuba encontró su camino y resiste con una cosa muy importante y que no abunda en otros países vecinos: dignidad.

Escribo sobre estas cosas para contextualizar algo que ha ocurrido durante la visita de Chávez a España. Parece que ahora no nos viene mal el 'oro negro' del democráticamente elegido Presidente de Venezuela y empieza a simpatizar hasta con el rey. Si alguien fuera objetivo en la basura que ofrecen cada día las cabeceras de los periódicos se juzgaría su actitud como generosa y poco rencorosa frente a la falta de educación de un rey que yo no he votado y que, vaya gracia, me representa.

El caso es que el pasado día 25 la Cadena Ser demostró que PRISA tiene una política de empresa bastante contundente. Cuando la presentadora comenzó a oir hablar de datos sobre la actitud de su empresa, la que á buen seguro le paga la hipoteca cada mes, se encendió la alarma, -mi hipoteca, mi hipoteca- recorría el cerebro de la presentadora de verano de 'La Ventana'. Le dió un aviso a Carlos Fernández Liria y trató de reconducir la cosa pero, otra mención a PRISA y, a la calle. Hoy, en 'Público', Fernández Liria se explica en un artículo titulado: "La Prensa española y sus vergüenzas" (http://blogs.publico.es/dominiopublico/). También he adjuntado el link (http://www.cadenaser.com/actualidad/audios/analizamos-figura-hugo-chavez-william/csrcsrpor/20080725csrcsr_9/Aes/) del debate entre F.Liria y William Cárdenas, uno de estos ricachones a los que les sentó mal que ganara Chávez y ahora dicen que pagará en la 'Corte Penal Internacional de La Haya'. Sería una broma si esta estancia fuera más de fiar de lo que es.

Es muy interesante todo lo que dice el expulsado. Es curioso ver como coinciden los intereses empresariales con los contenidos de los medios de comunicación de su propiedad. No debería ser sorprendente, lo que da algo más de miedo es como intentan ocultarlo, como intentan mantener la apariencia de que lo que se publica es cierto, es periodismo ecuánime y no una batalla empresarial dedicada a acabar con gobiernos que no convienen a tal o cual empresa. Y si no, ¿Por qué Chavez y no otros?, ¿Por qué Chavez y no Uribe?. Si no se llevara bien Uribe con los medios de comunicación se hubieran escrito libros y libros de él y las atrocidades en las que han colaborado él y sus correligionarios. Lo que pasa es que, ya se sabe, Uribe 'es un hijo de puta pero es nuestro hijo de puta'.

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