24 abr. 2012

Ecos Urbanos 24 de abril de 2012

En este programa hacemos nuestro particular homenaje a la Revolución de los Claveles portuguesa escuchando música de Zeca Afonso y Jorge Palma. Repasamos la actualidad política española empezando por el despido de más de 5.000 trabajadores públicos de las empresas valencianas que serán desmanteladas, continuamos con el repago farmaceútico y el tarifazo universitario y acabamos con la sección de conocimiento libre analizando la reforma de código penal que criminalizará el uso de las redes sociales para convocar manifestaciones.¡25 de Abril Siempre!

20 abr. 2012

El juego improvisado del gobierno y los nuevos recortes en Sanidad y Eduación

En el segundo volumen de Guerra y Paz, Tolstoi nos relata la visita del príncipe Andréi Bolkonsky al cuartel general de Drissa en donde varios oficiales del ejército del zar Alejandro se reúnen para pergeñar el plan de guerra contra las tropas de Napoleón. Ante la cacofonía de voces dispares y la promiscuidad de las opiniones allí esgrimidas, Bolkonsky no puede más que mostrar sus reparos sobre la posibilidad de establecer una ciencia de la guerra con un grado de certeza similar al de la matemática o la física:

[…] Los debates duraron largo rato, y cuanto más violentos eran, más difícil se hacía llegar a una conclusión definitiva de todo lo que se había dicho. Escuchando aquella conversación en diversas lenguas, aquellas hipótesis, aquellos planes, aquellas contradicciones y aquellos gritos, el príncipe Andréi se sorprendía de todo lo que decían. Las ideas que lo habían asaltado a menudo durante la época de su actividad militar, de que no existe ni puede existir una ciencia para la guerra y que, por tanto, no puede haber ningún genio militar, le parecían en aquel momento como una verdad incontrovertible. 
Lejos del campo de batalla, ese mismo desconcierto del príncipe Andréi, equivale al estupor que desató el inesperado anuncio del gobierno de Mariano Rajoy de un nuevo recorte presupuestario de 10.000 millones de euros en los ámbitos de la Educación y la Sanidad.
Es evidente, si no palmario, que en apenas cuatro meses la panacea reformista del gobierno ha fracasado. Ésta, no surte los efectos esperados y además redunda en el paulatino desgaste de un gabinete elegido por mayoría absoluta y cuya principal carta de presentación yacía en la reiterada promesa de aplicar los apósitos adecuados al peliagudo problema de la economía española. Hasta ahora, la llegada a la Moncloa del nuevo gobierno de Mariano Rajoy, no ha conseguido aplacar las dudas de los mercados ni sembrar la confianza de los inversores, sino, que tan sólo ha servido para poner en marcha un proceso de ajuste estructural encaminado a desmembrar los pilares y arietes del Estado del Bienestar. Por ello, en los mentideros del país ya resuenan las voces críticas que, comulgando con los principios alanceados desde Bruselas, buscan una explicación al fracaso de estas políticas parapetándose tras la herencia recibida, el enorme tamaño del Estado, la deuda pública y las trabas del modelo autonómico.
Dentro de la inercia del discurso político dominante, la Educación y la Sanidad son ahora equiparadas a una especie de tumescencia incurable que es necesaria extirpar. Durante estos últimos días hemos asistido a las comparecencias y declaraciones  de ministros y tertulianos que, escudándose en el tan manido pretexto de la crisis, aprovechan la delicada situación para asestar el golpe de gracia al ya de por sí renqueante Estado del Bienestar. Pero no sólo aluden a la crisis como ese telón de fondo propicio para llevar a cabo las reformas exigidas desde Europa, sino que igualmente se presentan a sí mismos como heraldos del futuro bienestar de España en contradistinción a una izquierda tumefacta y anquilosada en unos principios ideológicos que no se amoldan al presente más real e inmediato del mercado y las sociedad occidental.
Si bien, durante la pasada campaña electoral repitieron hasta la saciedad que no eludirían sus responsabilidades sacando a colación la herencia recibida de manos del PSOE, la corta memoria de tantas promesas ha sido definitivamente recluida bajo llave en el baúl de los recuerdos porque la realidad delata de los bandazos apresurados de un gobierno haciendo frente a una crisis que escapa a las recetas de austeridad prescritas desde Bruselas. Tal vez, este desbarajuste entre los propósitos y los resultados obtenidos, se deba, en gran medida, al hecho de que las pretensiones científicas de la economía sobrepasan con creces sus propios límites y su dominio o ratio de actividad. En el ámbito de la reforma educativa, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, aduce que se producirá un ahorro de 3.000 millones en educación ampliando en un 20% el porcentaje de alumnos por clase. Mas, ¿de dónde proceden esos cálculos tan intrépidos? ¿Cómo ha logrado determinar esa cifra? ¿Cuáles son los criterios manejados para mesurar el coste de cada alumno y el consiguiente ahorro derivado de su reabsorción en grupos o cursos más amplios? ¿Qué fórmulas o guarismos han sido utilizados por el ministro a la hora de ponderar la cifra de 3.000 millones? A pesar del oscuro procedimiento que siempre acompaña a los cálculos, cifras y datos espoleadas por el Gobierno, la realidad supera con creces cualquier determinación de orden meramente económico.
 Pasando por alto la escasa trasparencia relativa a la metodología escogida para llegar al resultado de 3.000 millones de euros, lo cierto es que un nuevo ajuste de los presupuestos en los términos económicos estipulados por el ministro Wert, pone en riesgo no sólo la calidad sino también la existencia del sistema educativo público. Para satisfacer las cábalas nigrománticas del ministro Wert y de ese modo unirse a la Cruzada del gobierno en favor de la austeridad, los cálculos realizados en el dominio de la Educación abogan por reducir la partidas presupuestarias invocando la vagarosa necesidad de hacer más con menos sin entrar en detalles tan importantes y en absoluto desdeñables como la calidad y la repercusión de una reordenación del peculio destinado al sector educativo. Si la economía trata de disponer los recursos materiales de modo que podamos gestionarlos de forma óptima, muy a menudo se olvida que el material humano no se rige únicamente en base a cifras y porcentuales. ¿Cómo establecer, pues, la incidencia que un ajuste de 3.000 millones supondría en la calidad de la enseñanza? ¿De qué forma precisa ponderar el deterioro de la educación pública o adelantar las consecuencias nocivas de este ajuste? ¿Acaso es necesario modificar el frágil equilibrio de la educación pública para amoldarla a las extrapolaciones del discurso económico dominante a sabiendas de su elevado grado de incertidumbre e improvisación? Es indudable que la educación en España necesita de una revisión a fondo de sus principios y su estructura, pero, tal vez, no sea del todo apropiado operar una reforma de este calado según los criterios de la racionalidad económica y utilitarista empecinada en obtener un rendimiento y unos resultados inmediatos.
Y es que la racionalidad económica no parece ni tan siquiera responder al patrón de unos objetivos fijados a corto plazo. En España, tras el recambio partidista, las reformas del nuevo gobierno no han cuajado en los mercados. Una vez que se han disipado los efectos anabolizantes del BCE, ha vuelto a aumentar la presión especulativa de los mercados sobre el Ibex 35 disparando la prima de riesgo por encima de los 400 puntos básicos y alcanzando cotas equivalentes a las del pasado agosto del 2011. Además de la volatilidad de los mercados, el crédito español se ahoga en las alacenas y depósitos de las entidades bancarias que durante el pasado mes de marzo se vieron obligadas a incrementar en un 80% con respecto al mes anterior su masa monetaria a través de los préstamos solicitados al BCE. Como bien indica este dato del BCE, la solvencia de la banca española parece más que nunca afianzada sobre los pilares de un gigante con los pies de barro y únicamente erguido gracias a las inyecciones de dinero público y los fondos crediticios del BCE. Pero, a pesar de estas inyecciones, ¿qué ha sido, pues, de todos esos créditos inoculados a la banca española? ¿Por qué no fluye esa masa monetaria en España? Carecemos de liquidez para reactivar y galvanizar el entramado económico español porque los bancos han preferido maquillar sus cuentas y remedar sus deudas, antes que colocar sus fondos a disposición de la economía española en forma de créditos a particulares, ayudas a las PIMES o unas políticas de liquidación hipotecaria y crediticia más acordes con la situación real de muchas familias y empresas ahogadas por la coyuntura económica del país.
 Por eso todo el mundo se muestra escéptico cuando se alude a la Banca, e incluso algunos ponen el grito en el cielo sobre la posibilidad de que el programa del gobierno para reducir la morosidad de los ayuntamientos y pagar a sus respectivos proveedores, se quedase en un burdo coup de théâtre porque si los créditos se tramitasen vía bancaria muchos de éstos ni siquiera llegarían a las manos de sus destinatarios habida cuenta de que la banca ya se encargaría de cobrarse sus adeudos atrasados. Y frente a la intransigencia de la Banca, el gobierno ha optado por desarticular el sector público con el aumento de los precios, la reducción indiscriminada de servicios o el anuncio postrero del copago sanitario. ¿Por qué ensañarse de esta forma con el sector público cuando en un período de contracción económica el colchón de los servicios públicos se hace más que nunca necesario? Y es que, este asedio desmedido al sector público en un momento de extrema urgencia social, no dista demasiado de un suicidio colectivo cuyo principal objetivo reside en despojar al ciudadano de todo el entramado de garantías sociales que blindaban su futuro frente a los avatares del mercado y los mercachifles. Si continuamos esta senda de la austeridad nos esperan diez años de depresión económica für Spanien erwarte ich eine Depression, die ein ganzes Jahrzehnt dauern wird -  como refiere Jock Fistic en la edición digital del semanario Der Spiegel del pasado 11 de abril- y cuando por fin logremos salir del atolladero, nos daremos de bruces con un modelo económico y social exclusivamente supeditado a los intereses del mercado.
Los valles solitarios nemorosos de la encrucijada actual en la que los discursos económico y político se dan la mano forjando una férrea celosía de intereses y alianzas tan zainos como mezquinos, no tiene fin. Las ínsulas extrañas del discurso económico dominante prescriben unas recetas de la austeridad que, dada la incongruencia entre los objetivos aducidos y las medidas barajadas para obtener tales fines, nos confieren una sensación similar a la experimentada por el príncipe Andréi Bolkonsky en su visita a los oficiales reunidos en el campo de Drissa. No existe ni puede existir una ciencia de la economía porque ésta se ha trastocado en un discurso dominante al servicio de los poderes establecidos y por ende, sus principios se asientan en el interior de una esfera donde confluyen una serie de intereses e inclinaciones ideológicas que no le permiten acceder al anhelado estatus de cientificidad basado en el fundamento de la objetividad desinteresada.  Si el ministro Wert nos habla de un ahorro de 3.000 millones de euros y el grueso del gobierno ratifica la inexorabilidad de tales reformas, no nos queda más remedio que realizar un acto de fe y encomendar nuestro futuro a los dogmas de esta nueva teología del poder.

10 abr. 2012

Ecos Urbanos 10 de abril de 2012

Este programa lo dedicamos a analizar la suma de los recortes planteados en los presupuestos generales del estado y los anunciados por valor de 10.000 millones de euros en sanidad y educación. Homena...jeamos a nuestra manera el 81 aniversario de la proclamación de la II República Española y desahogamos nuestra rabia política. ¡Salud y República!

¿Qué es la Simiocracia?

Book-trailer de "Simiocracia, Crónica de la Gran Resaca Económica", editada por DeBolsillo, a la venta a partir del 12 de abril de 2012 en librerías y tiendas online.


7 abr. 2012

Finlandia lanza su reforma laboral: más protección a los trabajadores.

Helsinki ha tomado medidas para proteger más a los trabajadores y los desempleados. Continua con el famoso "modelo escandinavo" mientras el sur de Europa liberaliza su mercado labora. En Finlandia, el Estado del bienestar sigue siendo una realidad concreta, e incluso más que antes. Cuando España anuncia el abaratamiento del despido, Finlandia toma medidas para proteger mejor a sus trabajadores. Con un crecimiento del 2,9% y el paro al 7,6% en 2011, pero sobre todo, un rating 'AAA' de parte de todas las agencias de calificación, Finlandia tiene toda la amplitud para proteger a su población activa de la mejor manera, y existir en Europa como un modelo económico alternativo.

A pesar de sus buenos datos macroeconómicos, las perspectivas en Finlandia seguían negativas en 2011 por el contexto general de la Unión europea y la fuerte inflación. El Gobierno conservador, presidido por Jyrki Katainen, decidió apostar por su mercado interior sin la menor intención de mejorar la competitividad. 
La primera legislación que ha puesto en marcha se aplica a los trabajadores temporales, que podrán beneficiarse de condiciones mínimas y términos de protección en cualquier trabajo, si no son iguales a las de los empleados de la empresa a la que han sido incorporados. La Ley de contratos de empleo, modificada de común acuerdo por los sindicatos, los empresarios y la administración, incluye medidas de mayor protección sanitaria y de seguridad, con el objetivo de ayudar a los empleados quedarse el tiempo más largo posible como población activa. No sólo Finlandia protege a sus trabajadores, sino también a sus desempleados. La pérdida media de poder adquisitivo ha sido del 0,6% en 2011, por lo que las prestaciones básicas por desempleo pasarán de 25,74 euros a 31,36 euros al día, lo que representa un aumento de casi 120 euros al mes. La ayuda a la renta y el subsidio de vivienda también aumentarán, una persona soltera recibirá 461,05 euros al mes como ayuda básica a la renta. 

En octubre de 2011, los interlocutores sociales también crearon un nuevo acuerdo tripartito, en el que el Gobierno sirvió como consejero. En fin de aceptar el aumento de las cotizaciones para pensiones, los sindicatos obtuvieron la reducción del impuesto sobre la renta del 0,2%. Todas las partes se pusieron de acuerdo para elevar los salarios en una media del 0,6% en 2012, luchar contra la inflación y reducir las tasas profesionales para aumentar el poder adquisitivo de los finlandeses.
Ese mismo poder adquisitivo que preocupó a los medios y la población el año pasado, que sufrieron una inflación media del 3,42% en 2011. Mejorar las condiciones de vida de los parados, los ingresos de los trabajadores y las ayudas para la vivienda son las tres principales soluciones que permitirán ayudar a todos, hasta a los más vulnerables.
Fuente: Vanguardia 09-03-2012

6 abr. 2012

Si España cumple los consejos de la UE acabará rescatada como Irlanda, Grecia o Portugal

Wolfgang Münchau, columnista de Financial Times, asegura que España sigue atascada en una trampa de deuda y que el 'default' es su única salida. "Si persigue las políticas acordadas, terminará donde Grecia, Portugal e Irlanda, es decir, bajo un paraguas de rescate. Este es el escenario más probable para España", defiende. Münchau explica que el optimismo y la complacencia ha vuelto a los mercados y a los políticos y ya se dice que lo peor ya ha pasado. Sin embargo, este columnista de 'FT', mantiene que "la situación de la deuda de Grecia es tan insostenible como siempre, también lo es la de Portugal, también lo es la del sector bancario de la Unión Europea y también lo es la de España. Incluso si el BCE proporcionara financiación a bajo coste sin límite para el resto de la década, no sería suficiente".
El artículo explica que uno de los problemas en España es que la mayor parte de la deuda tóxica está en el sector privado. El nivel de endeudamiento del sector privado, es decir, los hogares y las sociedades no financieras, fue 227,3% del PIB a finales de 2010, según Eurostat. Los datos del año pasado no se han publicado todavía, pero el nivel bajará sólo un poco. Una de las áreas donde el ajuste se está produciendo es en el mercado de la vivienda. El índice general de precios de la vivienda del INE cayó un 11,2% el año pasado, pero sólo descendió un 21,7% desde el pico en el tercer trimestre de 2007. "Debemos recordar que la burbuja española era mucho más extrema que otras, pero los precios sólo han bajado en alrededor de una quinta parte", opina Münchau.
Según los cálculos de este columnista, el ajuste de precios de la vivienda en España está todavía a menos de la mitad de completarse. El análisis explica que en términos reales el auge inmobiliario de EEUU ha sido casi completamente anulado y los gráficos de burbujas históricas muestran comportamientos similares. Por ello, "en España, como en otras partes, sería razonable suponer que los precios reales caerán con el tiempo a lo que eran a mediados y finales de los 90". El Gobierno español ha obligado a las cajas de ahorros a provisionar 50.000 millones para cubrir su cartera de propiedades este año. Pues bien, para Münchau, "esto sólo será una pequeña parte de lo que en última instancia, será necesario si el mercado de la vivienda cae como espero que lo hará. Las estimaciones oficiales suponen caídas leves de precios y una rápida recuperación en la economía. Ambos supuestos son delirantes. ¿Cómo se recuperará la economía española si el sector privado y el sector público se están desapalancando, al mismo tiempo, y es probable que lo hagan por muchos años?", comenta.
Münchau cree que el proceso de desapalancamiento del sector público será vicioso. "El déficit fue del 8,5% del PIB el año pasado. Este fue un exceso grande, pero la razón no era la indisciplina fiscal. Era necesario para evitar una caída mayor. El objetivo recientemente revisado es de 5,3% para este año y el 3% el próximo año. Así que el ajuste total del sector público que es necesario en virtud de las reglas sobre el déficit de Europa es un increíble 5,5% en dos años -esto, en medio de una recesión-, explica. "Si nos fijamos en el grado de apalancamiento total que queda por delante, tanto en el sector público y privado, la cuestión no es si la economía española rebota en 2012 ó 2013, sino si se puede dar un salto realmente antes del final de esta década", asegura Financial Times.
Este analista considera que para España, la política de ajuste correcta sería un programa para obligar al sector privado a reducir el apalancamiento, en tres a cinco años, con el apoyo de un déficit público consistentemente sólido, y, sí, acompañado de reformas económicas. "El momento de abordar el déficit del sector público sería después de que se haya completado el desapalancamiento del sector privado. Esta política no sólo facilitaría el ajuste. Se lo aceleraría", defiende. Por ello, Münchau mantiene que una combinación de políticas monetarias ultra laxas y la reducción fiscal retrasará el ajuste inevitable. "España sigue atascada en una trampa de deuda, de la cual el 'default' será la única vía de escape. Si persigue las políticas acordadas, terminará donde Grecia, Portugal e Irlanda, es decir, bajo un paraguas de rescate. Este es el escenario más probable para España", concluye.
Y añade que las políticas del BCE no han comprado tiempo, "han ralentizado los procesos políticos y el ajuste económico necesario para resolver la crisis. Lo peor, me temo, todavía lo tenemos por delante"

Fuente: Expansión

5 abr. 2012

Presupuestos Generales: del engaño al desengaño.

Llegó la hora de la verdad y como era de esperar el gobierno de España, alumno aventajado de Europa, no ha defraudado a nadie: se han presentado los presupuestos generales más austeros de la historia democrática de nuestro país en consonancia con la tónica general de rigor exigida desde Bruselas. Recortes y tijeretazos de toda índole que se extienden a la mayoría de las carteras ministeriales y además no escatiman en medios a la hora de cumplir con los objetivos de déficit fijados para finales de este año en curso. Sin embargo, y a pesar de la extrema dureza del ajuste presupuestario, una de entre todas las medidas adoptadas por el gobierno merece un aparte: la amnistía fiscal brindada a todos aquellos capitales no declarados que decidan tramitar su regularización con la Hacienda Pública.
Esta medida, tachada de excepcional según el ministro Montoro, resulta harto paradójica habida cuenta de las declaraciones enhestadas el 7 de junio del año 2010 por la entonces portavoz del Partido Popular, María Dolores de Cospedal. En palabras de Cospedal lo que es impresentable es que la salida que tenga el Gobierno para colocar la deuda sea dando una amnistía fiscal a aquellos que han defraudado a Hacienda. Nosotros claro que estamos en contra de ese tipo de amnistías fiscales porque, francamente, si se les está diciendo a los ciudadanos que pagan sus impuestos, que les van a subir los impuestos y, a aquellos que defraudan, se les va a dar una amnistía, es tan injusto, es tan antisocial y es tal barbaridad que desde luego el Partido Popular está en contra. A tenor de estas afirmaciones, ¿a qué se debe este repentino cambio de actitud? Si lo que hace un año y medio el PP criticaba con dureza, ahora se trasforma en una medida excepcional para salir de la crisis, ¿a qué deberíamos atenernos? ¿Dónde situar el listón de la Verdad cuando lo negro se convierte en blanco y lo blanco deviene negro? Desde el Gobierno no dudan en amoldar su respuesta al contexto generalizado de una crisis económica que no deja ningún otro margen de maniobra: como recalca Montoro, se trata de medidas de carácter excepcional adoptadas para salir de la crisis en un marco general de extrema urgencia.
Pero la aplicación de esta amnistía fiscal junto con la presentación de los presupuestos generales más exiguos de la democracia española y las medidas de austeridad pergeñadas durante los cien días del gobierno de Mariano Rajoy, se entroncan dentro de una dinámica discursiva mucho más acerba y fatalista que trata de infundir en la ciudadanía un sentimiento de frustración e inexorabilidad en lo relavito a las reformas  aprobadas por el gobierno a modo de un cortafuegos para luchar contra la crisis. Haciendo gala de los sibilinos manejos de todo poder político establecido, el gobierno del Partido Popular ha sabido desgranar una justificación de las reformas, enfatizando, por encima de todo, la necesidad de realizar un esfuerzo colectivo y acatar los paquetes de medidas adoptadas hasta ahora porque, aunque no gusten a nadie, éstas equivalen a una especie de fait accompli y de remedio doloroso pero, en definitiva, ineludible.
Y para alcanzar este propósito no dudan en explayar sus reformas recurriendo a los retruécanos colegados a las premisas de una estudiada retórica de la expiación necesaria: nosotros somos los mayores culpables de esta situación porque hemos estado viviendo demasiado tiempo por encima de nuestras posibilidades reales y ahora, por lo tanto, no cabe sino purgar este pecado afrontando el futuro sin contemplaciones y, mal nos pese, aceptando las reformas impuestas por el gobierno. A trueque de justificar las reformas, el gobierno del Partido Popular se escuda tras la postilla de un discurso redentor conjugado magistralmente con la herencia socialista, la cifra de los 4.750.000 desempleados y la retórica de la expiación necesaria. Se nos piden sacrificios, responsabilidad y sensatez de cara a las reformas, porque según avala el Presidente del Gobierno, es un momento difícil, creo que la gente entiende las decisiones y las cosas que tenemos que hacer […] Nosotros hemos tomado decisiones que afectan a mucha gente. España necesita moderación, sensatez y equilibrio. Debemos explicar las medidas. Si son percibidas como justas y equitativas, estoy convencido de que no va a ver tensión social porque creo en la madurez, el equilibro y la sensatez del pueblo español (El País, 24-02-2012). Y toda oportunidad semeja propicia para fustigar los oídos de una ciudadanía que inmersa en la vorágine de la mayor depresión económica de Europa, espera soluciones por parte del gobierno.
Sin embargo, estas inyecciones de retórica falsaria encaminadas a amortiguar el descontento social que ya han comenzado a promover algunas de las reformas aprobadas por el nuevo gobierno, no son lo que el país necesita. Ahora, no es el momento de rifirrafes y de justificaciones ad hoc sino todo lo contrario: es el momento de consensuar una actuación rápida, eficaz, conjunta y capaz de frenar cuanto antes la sangría del desempleo y potenciar el crecimiento con medidas ajustadas a tales fines. Y en esto, el gobierno del Partido Popular, formando piña alrededor de la reforma laboral, parece caminar en sentido opuesto. Los nuevos presupuestos generales son buena muestra de ello: ni se incentiva el empleo y ni se reactiva el crecimiento. La reforma laboral y los presupuestos generales tan sólo presionan el mundo del trabajo a la baja y facilitan el despido contando siempre de antemano con la enorme reserva de desempleados dispuestos a aceptar cualquier trabajo sea al precio que sea. Se pisotean los convenios laborales en pro de una flexibilización laboral que acabará postrando la voluntad del trabajador a la voracidad del mercado y el capital privado. Es por ello, según escribe Joseph Ramoneda que la reforma se inscribe en una política económica con un objetivo principal: que al salir de la crisis nos encontremos, como por arte de magia, con un sistema económico cambiado con las rentas salariales disminuidas, con mayor nivel de desregularización, con un Estado que sea menos providencial para los ciudadanos y más bancos y más empresas y con la privatización de servicios públicos avanzada (El País, 16-02-2012). Las reformas aprobadas hasta ahora entran dentro de esa dinámica de renovación estructural apuntada por Joseph Ramoneda y que, como ya advirtió el gobierno avant la lettre y en vísperas de la huelga general del pasado 29 de marzo, nadie ni nada conseguirá detener. El gobierno está decidido en llevar hasta el final su plan de reformas porque como ya advirtió el presidente Mariano Rajoy en su discurso de investidura la España que dejamos atrás no va a volver, y esta vieja nación tendrá que rejuvenecer su actitud, recuperar flexibilidad y fortalecer sus estructuras para competir por un puesto de primera fila en el nuevo mundo.
En esta coyuntura, ni la huelga general del pasado 29 de marzo - tachada de pecata minuta- ni el batacazo de las elecciones andaluzas y asturianas, han conseguido amilanar la voluntad del gobierno. La ministra de empleo, Fátima Bánez asegura que se sentará a dialogar con los sindicatos, pero, añade: no se modificará un ápice la columna vertebral de la reforma laboral. Una forma menos visible y prepotente de advertir a los sindicatos que una vez ideado el proyecto de reforma, nada ni nadie conseguirán frenarlo. Cualquier otra propuesta que se aleje de la senda de la austeridad trillada en Bruselas, carece de todo fundamento sólido porque, nos aseguran, el futuro inmediato de Europa, y sobre todo de España, pasan única y exclusivamente, por la aplicación a ultranza de las fórmulas de rigor presupuestario. Pero de nuevo restalla la duda, ¿cuáles son los criterios sobre los que se basa esta asunción de la ortodoxia económica europea? ¿De dónde proceden los informes y estudios que determinan la necesidad de aplicar este tipo de medidas de austeridad para salvar a Europa de la recesión económica? ¿No cabría la posibilidad de proponer una estrategia menos exigente? ¿Una estrategia adaptada a las condiciones particulares de cada país y garante de incentivar la economía con una aplicación progresiva y escalonada de medidas encauzadas a luchar contra la crisis sin postrar a los países en apuros a la agonía de soportar el peso de unas exigencias a todas luces ineficientes? En este sentido la táctica luctuosa de Europa, bien arropada por el gobierno del PP, es un fracaso porque ésta se afianza únicamente en su férreo e inquebrantable apego a una ortodoxia económica asentada sobre los vagarosos principios de una remozada y locuaz “teología” neoliberal que, abandonando el patrón socialdemócrata del keynesianismo, se empeña en hacernos creer que ésta es la única vía posible para zanjar una crisis derivada de los desmanes de la finanza unidos al despilfarro y la nefasta gestión de nuestro gobernantes.
 Y para acallar los reproches de la oposición cuando las aguas suben demasiado revueltas, al gobierno le basta despachar el discurso con el exordio apocalíptico del infierno dantesco que se abrirá bajo nuestros pies si no cumplimos a rajatabla con los mandatos de Bruselas. So pena de sufrir el castigo ominoso derivado de un rescate económico, no nos queda sino apretarnos los cinturones y esperar a que escampe la tormenta. Mas, las amenazas del abominable y demoledor castigo del fuego eterno, no parecen tan ineludibles como nos las pinta la retórica de la expiación necesaria. ¿Qué ocurriría si tomásemos como modelo para salir de la crisis alguna de las diversas soluciones abrazadas en tres países (Argentina, Islandia y Finlandia) frente a sus respectivas recesiones económicas? La primera, Argentina, suspendió el pago de su deuda externa en 2001 y desde entonces el país se ha rehecho espectacularmente hasta el punto de triplicar su PIB entre el período 2003-2011. La segunda, Islandia, se negó a rescatar a la banca, suspendió pagos de deuda, responsabilizó judicialmente a las entidades financieras y acabó sentando en el banquillo de los acusados al ex presidente Gear Heerade. Y por este camino, Islandia ha logrado contener el desempleo, crecer al 2.9%, proyectar cifras de crecimiento para el próximo año en torno al 3% y mantener el déficit fiscal en el 0.5%. El tercero y último, Finlandia, que exhibiendo un modelo económico alternativo a la ortodoxia europea, ha optado por reforzar el estado del Bienestar y proteger aún más a los trabajadores y los desempleados (La Vanguardia, 09-03-2012). Estos tres casos son el vivo ejemplo de las alternativas paralelas a una salida de la crisis que Bruselas, leal comando del BCE y el FMI, intenta presentarnos como única y exclusiva.
Por todo ello, esperamos que el Gobierno nos ofrezca alternativas más factibles que la mera verborrea, gárrula y locuaz, de esa misma retórica de la expiación necesaria   pregonada desde la cancillería Europea. La estrada de la austeridad y el rigor presupuestario, se han convertido en una escabrosa obsesión que no hace sino agravar la situación y apretar un poco más la soga al cuello de una ciudadanía viviendo la mayor crisis económica e institucional de la democracia en España.

3 abr. 2012

Ecos Urbanos 3 de marzo

En el primer Ecos Urbanos del mes de Abril repasamos los recortes más importantes recogidos en los Presupuestos Generales del Estado. En nuestra sección de medio ambiente hablamos con la Plataforma ...por la Soberanía Alimentaria de Alicante sobre la "trobada per la terra" y las próximas jornadas sobre soberanía alimentaria. Además en la sección de conocimiento libre intentamos entender como los internet nos acaba reduciendo a algoritmos.

2 abr. 2012

Explicar la crisis en clave de humor

Este es un vídeo del programa "The Last Laugh" en el que se explica en clave de humor el problema de la crisis subprime.


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