30 may. 2012

La lista de la vergüenza: gestores impunes e indemnizaciones millonarias

Responsables directos de la mayor quiebra del sistema financiero español y de la crisis omnímoda en la que nos encontramos. Financiaron proyectos urbanísticos especulativos, obras públicas ruinosas, alimentaron tramas de corrupción urbanística o falsearon las cuentas de sus entidades. Pero, lo más bochornoso, es que ninguno de ellos ha tenido que rendir cuenta de todo eso y se eximen de sus responsabilidades retirándose con indemnizaciones millonarias: 

José Luis Pego


José Luis Pego. / EL PAÍS
Es, con la información pública disponible, el campeón de los villanos de oro de las cajas. Le resultó muy rentable ser director general durante nueve meses de Novacaixagalicia, que luego necesitó 3.600 millones en ayudas públicas. Se fue con 18,5 millones, de los cuales 7,7 millones son por la jubilación anticipada, 3,9 millones por la indemnización y 6,9 millones por el plan de pensiones. El liderazgo de los jubilados dorados se lo disputa José Luís Méndez, el ex director general de Caixa Galicia, que recibió oficialmente un retiro de 16,5 millones pero que ha podido recibir mucho más.

María Dolores Amorós


María Dolores Amorós. / EFE
La ex directora general de Caja del Mediterráneo (CAM) es la más mediática. Los apenas diez meses que dirigió la caja alicantina le sirvieron para autofijarse un sueldo de 600.000 euros y una pensión vitalicia (tiene 49 años) de 370.000 euros anuales. Investigada por la Audiencia Nacional y por la Fiscalía Anticorrupción por falsear presuntamente las cuentas llegó a reclamar 10 millones por su despido improcedente cuando la caja fue intervenida por el Banco de España. La CAM ha recibido 5.800 millones del Estado. Su antecesor en el cargo y también investigado, Roberto López Abad, se llevó 5,8 millones.

Ricard Pagès


Ricard Pagès. / EFE
Expresidente de Caixa Penedès. Antes de marcharse se diseñó unpensionazo de 11 millones de euros y otros de 9 millones en total para tres de sus colaboradores. Está siendo investigado judicialmente. El Banco Mare Nostrum, donde se integró la caja, ha recibido 916 millones del FROB.

Josep María Loza


Josep Maria Loza / (EFE)
Josep María Loza, ex director general de Caixa Catalunya, Dejó la caja en 2008 y, según fuentes de la entidad, ahora integrada en Catalunya Banc, recibió una indemnización de 5 millones y otros 5 por fondo de pensiones. Le sucedió Adolf Todó, actual presidente de Catalunya Banc, el banco que ha recibido 2.968 millones en ayudas públicas. Todó percibió 1,5 millones en 2011. y, según consta en la memoria de ese año, tiene derecho a una "prestación postocupación" de 3,55 millones. 

Miguel Blesa


Rodrigo Rato (izquierda) y Miguel Blesa. /
Expresidente de Caja Madrid. Se llevó una indemnización de 2,8 millones de euros, pecata minuta si se compara con los 25 millones que quería repartirse junto a otros nueve directivos por un plan de bonus. Rodrigo Rato al llegar a la presidencia de la caja, integrada en Bankia, suspendió este plan. Por su parte, Rato no ha aclarado sí ha renunciado a su indemnización de 1,2 millones tras dimitir en Bankia, donde tuvo un sueldo en 2011 de 2,4 millones. Bankia va a necesitar 23.465 millones de dinero público, tras perder 2.979 millones en 2011. Banco Financiero y de Ahorros, matriz de Bankia, también deberá pagar una indemnización de 6,16 millones a Matías Amat, antiguo directivo de Caja Madrid.

Aurelio Izquierdo


Aurelio Izquierdo. /
Director general de Banco de Valencia, filial de Bancaja. Se integró en la dirección de Bankia pero cuando Rato se lo quitó de encima el año pasado no perdió el derecho a una indemnización de cerca de 14 millones en pensiones y compromisos de prejubilación que había pactado en Bancaja. La caja valenciana y el banco filial han sido un verdadero filón para los directivos que contribuyeron a su hundimiento, antes de integrarla en Bankia. Así, Domingo Parra, ex consejero delegado de Banco de Valencia. pactó una indemnización de 7,1 millones que él asegura que no ha cobrado. Era la mano derecha de José Luis Olivas, presidente de Bancaja, que se vio obligado a renunciar a su indemnización cuando salió de Bankia pero no al plan de pensiones, además de recibir 1,7 millones en 2011.

Juan Pedro Hernández Moltó


Juan Pedro Hernández Moltó. /
Expresidente de Caja Castilla-La Mancha. Su inclusión en la lista se debe más a su carácter de pionero que a su enriquecimiento personal. Presume de haber ganado solo 130.000 euros al año al frente de la caja y de haberse ido al paro sin indemnización alguna cuando el Banco de España intervino la entidad el 29 de marzo de 2009. Militante y alto cargo del PSOE, puso su firma a la financiación de operaciones desastrosas amparadas por los Gobiernos regionales de José Bono y José María Barreda, como el aeropuerto de Ciudad Real, que desembocaron en el primer rescate de una entidad en España, con 9.000 millones de euros de dinero público. Unos años antes, como diputado daba lecciones de honradez al entonces gobernador del Banco de España, Mariano Rubio. “Míreme de frente”, le llegó a decir.

23 may. 2012

Ecos Urbanos 22 de mayo de 2012

En este programa repasamos la gran incidencia de la huelga general de educación contra los recortes aprobados y los ya llevados a cabo. Recordamos que Esperanza Aguirre encontró hace unos días una agujero de más de 2000 millones de euros en la C. de Madrid como Faemino y Cansado encontraban 11.000 millones de pesetas en un empaste y analizamos el archivo de las causas contra Carlos Divar y la familia Botín. ¡Ay democracia..!

16 may. 2012

Ecos urbanos 15 de mayo de 2012

Edición algo más breve de Ecos Urbanos donde animamos a la participación en el aniversario del 15M y en tod as las protestas aledañas; recordamos el aniversario de la Nakba solidarizándonos con el pueblo palestino y repasamos los nuevos recortes en Catalunya y Andalucía.

13 may. 2012

La impunidad del gestor


A última hora de la tarde del lunes 6 de mayo saltó la noticia relativa a la dimisión de Rodrigo Rato al frente de grupo Bankia. La obligada renuncia del ex ministro de Hacienda y ex director gerente del FMI responde, según se lee en el sucinto comunicado adelantado a la prensa, a razones de índole profesional por estimar que es lo más conveniente para esta entidad sin mentar ni una sola palabra sobre los crecientes problemas de solvencia de una entidad señalada con el dedo por algunas autoridades monetarias y auditorias privadas, a sabiendas de la indigesta apalancada de 37.000 millones de euros procedentes del negocio del ladrillo. Además, a este empacho de ladrillos se le suma la pésima gestión de una situación que, en palabras del propio Rodrigo Rato, acontece en el marco de una de las coyunturas más críticas que jamás haya sacudido el sistema financiero español. Mas, ¿a qué se debe esa “crítica coyuntura”? ¿Hasta dónde deberíamos remontarnos para explicar las debilidades de un sistema financiero que hasta no hace mucho era tildado como uno de los más sólidos del planeta? ¿Acaso fuimos todos, políticos, gerente y ciudadanos, víctimas de una ilusión promovida por los cicateros y hacendosos manejos de algún genio maligno? Y si tal fuera el caso, ¿por qué los responsables de salvaguardar el sector financiero no actuaron a su debido tiempo y con el anticipo necesario como para aplicar el remedio antes que la cura de la enfermedad?
¡Es todo tan complicado! Parece como si las cábalas de Rodrigo Rato no fuesen más que el trasunto barato de vagos pretextos sobrevolando una terra ignota o marisma pantanosa en donde aún quedan demasiadas cuestiones sin resolver. ¿Cuáles han sido las causas concretas de esta “crítica coyuntura” que atraviesa el sistema financiero español? A nadie se le escapa que el germen original de tanta preocupación yace en la nefasta política bancaria ejercida durante estos últimos años de pujante crecimiento en torno a la financiación crediticia del negocio de la construcción, las obras faraónicas y la concesión a espuertas de créditos e hipotecas a particulares de todos los perfiles y medios sociales. Y todo ello impulsado por los bancos habida cuenta de la necesidad imperiosa de facilitar el acceso a la compra-venta de viviendas a particulares que mantuvieran bien engrasados los mecanismo del sistema y asegurasen, de ese modo, el reembolso de los préstamos bancarios – y sus debidos intereses- solicitados por los inversores del mundo de la construcción. Llevados por la inercia propia de este “optimismo bullanguero” que, mientras a unos, los entrampaba bajo una montaña de deudas e hipotecas, a otros, les permitía enriquecerse de una forma tan rápida como milagrosa, los responsables políticos y las autoridades económicas han mostrado una confianza ciega en este modelo de crecimiento llegando incluso hasta el extremo de baladronear públicamente de su solidez.
Habiendo sido éstos mismos los encargados de velar por la seguridad y la salud del sistema financiero, ¿no sería mucho más cabal acusarlos sin contemplaciones de haber detentado durante años una política económica errónea, torticera y causa directa de la tan “crítica coyuntura” de la que nos habla el señor Rodrigo Rato? De nuevo entramos en terreno vedado y la retórica sórdida y mezquina del discurso dominante elabora sus parapetos: todos somos culpables de esta situación porque hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades. ¡Santas palabras de nuestros políticos! ¡Sermón purificador de tantas almas inocentes y pecaminosas! ¿Por encima de nuestras posibilidades o tal vez por encima de las posibilidades recetadas por una política económica favorable a los intereses bancarios y por ende al modelo del ladrillo? Lo cierto es que los bancos han perpetuado unos hábitos de consumo desmedidos para poder seguir invirtiendo en los activos tóxicos derivados del negocio de la construcción.
Nos han prescrito un caramelo que ahora nos produce una dolorosa indigestión. Y cuando el doctor yerra en su diagnóstico o, más grave aún, cuando decide someternos a un tratamiento que acaba empeorando nuestro estado salud, ¿no convendría apartarlo inmediatamente de sus funciones debido a su incompetencia? ¿Abrirle un expediente sancionador, imponerle una multa y, según el grado de la negligencia cometida, amenazarlo incluso con la cárcel? En un mundo donde la justicia y la ley fueran de la mano, la sola razón y la propia dignidad nos obligarían a actuar responsablemente tomando una serie de medidas amoldadas a los principios de una cierta idea de la equidad social porque, como ya auguró Aristóteles (Ética Nicomáquea, II, 1103a 30-36):
[…] De un modo semejante, practicando la justicia nos hacemos justos; practicando la moderación, moderados, y practicando la virilidad, viriles. Esto viene confirmado por lo que ocurre en las ciudades: los legisladores hacen buenos a los ciudadanos haciéndoles adquirir ciertos hábitos, y ésta es la voluntad de todo legislador; pero los legisladores que no lo hacen yerran, y con esto se distingue el buen régimen del malo.

Y es que toda justicia es asimismo un acto de responsabilidad. Responsabilidad de las instituciones públicas que la detentan en el marco legal del derecho establecido y responsabilidad privada o solidaridad a título personal de cada uno los ciudadanos, dirigentes políticos y gestores públicos y privados que deberían ser los encargados de acatar sin remilgos sus compromisos sociales y predicar mediante el ejemplo los criterios de responsabilidad social fijados en un momento tan delicado. ¿Qué ocurre cuando esta responsabilidad se disipa a consecuencia de su incumplimiento? ¿Cuando la imagen refractada de los altos dirigentes, mandatarios, gestores, cargos electos y responsables políticos se recubre de la pátina de la corrupción, el cambalache, el clientelismo, la hipocresía y el egoísmo interesado? ¿Cuando asistimos al bochornoso espectáculo de gerentes y gestores abandonando cajas y entidades bancarias completamente arruinadas con un cláusulas de despido millonarias sin que nadie les exija responsabilidades a cambio? Pues sucede que los lazos de solidaridad se descomponen y los compromisos sociales de cada cual se van diluyendo en el marasmo de la irresponsabilidad a consecuencia de los daños procurados en el cemento necesario para mantener firme la cohesión social: la justicia. En estas condiciones, todos aprenden los nada desdeñables beneficios de escurrir el bulto y mirar para otro lado en cuanto se mentan el interés común y las responsabilidades civiles. Sin las junturas de la justicia, no hay sociedad y sin las debidas responsabilidades parece casi imposible alardear de sociedades justas y democráticas en donde la impunidad de los gestores públicos y privados se trastoca en la regla y no en la excepción.
Mas todo esto son sólo palabras; porque en el mundo real, el de la democracia y la pompa chillona de la ley, aquellos que, de algún modo, hubieran debido purgar cualquier tipo de responsabilidad cívica y civil en el desempeño de una gestión nefasta cuyas consecuencias azotan ahora, sin piedad ni compasión, a buena parte de las familias asentadas en España, salen indemnes de toda amonestación y con unas indemnizaciones tan suculentas como a la postre vergonzosas e indecentes en un momento, en el que la “crítica coyuntura”, requeriría de un mínimo de tacto y sacrificios personales equivalentes a los esfuerzos que el gobierno demanda al grueso de la ciudadanía española para salir de la crisis. Y es que no cabe perder de vista que, esos mismos esfuerzos, también son necesarios para conservar el sistema financiero a base de continuas inyecciones de dinero público, dada la estampida del capital y la inversión privada en justa medida a la “crítica coyuntura” provocada por la fatídica gestión de los bancos y las cajas de ahorro. Pero tal vez de todo esto saben mucho más el gobernador del Banco de España, Ángel Fernández Ordóñez, que durante años ha hecho la vista gorda a los problemas del sector financiero o el nuevo presidente de la nacionalizada Bankia, José Ignacio Goirigolzarri porque un hombre cuya pensión de prejubilación asciende a la friolera de 52,49 millones de euros (El País, 01-10-2009) debe de ser una especie de chamán o gurú de las finanzas que con sólo mover su varita mágica repare todo el entuerto del anterior gestor, Rodrigo Rato.
 Aunque en este país ya se sabe: si la cosa no funciona como se esperaba, otro apretón de cinturón, un ajuste aquí y una reforma acullá porque faltos de pedir las debidas responsabilidades a quien bien las merecen, al gobierno de España, amparado en su mayoría absoluta, no le cabrá sino recurrir a las exigencias de un mayor sacrificio. Como bien afirmó Mariano Rajoy en su debate de investidura los españoles han votado por el cambio y la responsabilidad. Sea; dejemos todo esto en manos de los representantes políticos y zanjemos la cuestión echando mano de la sabiduría popular que, en este caso, parece no andar demasiado errada: a falta de responsables directos de esta “crítica coyuntura” podemos recurrir a los justos, siempre dispuestos a pagar por cuantos pecados y pecadores sean necesarios para sacar a este país de la crisis. 

9 may. 2012

Ecos Urbanos 8 de Mayo

En el primer programa del mes de mayo animamos a los oyentes a participar en la movilización global del 12M, por si aún queda alguien sin indignar analizamos el próximo rescate de Bankia y recordamos las razones que han llevado a profesores y estudiantes a convocar la primera huelga general de educación en 10 años. Para acabar a lo grande hablamos por teléfono con nuestro antiguo compañero Richi sobre los resultados electorales griegos y el presente y futuro del país.
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