13/03/2012

Ecos Urbanso 13 de marzo

En el programa de esta semana entrevistamos a Antonio Palazón, abogado de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca del Elche, con él repasamos la actividad de la plataforma y diseccionamos las recomendaciones aprobadas por el gobierno sobre la dación en pago, que recordamos, no se ha aprobado, si no recomendado bajo condiciones muy discutibles a las entidades financieras. Además nos visita Wijnand Boon, quien está caminando desde Holanda hasta Egipto demostrando la capacidad de internet para acercar a las personas y reivindicando un mensaje pacifista.

08/03/2012

Los colonos del siglo XX: Mingogil, Cañada de Agra y Nava de Campana

Después de tres años desde la realización de este vídeo por fin nos hemos decido a subirlo a youtube:

06/03/2012

Ecos Urbanos 06 de Marzo

En Ecos Urbanos contamos, esta semana, con la participación de cuatro afiliados de CNT Elx, Jordi, Ines, Guillermo y David. Con ellos repasamos la historia de CNT, las actividades que organizan desde el sindicato y la programación político-cultural de su sede de la calle Sant Roque 7, Baix. Además damos un repaso a los ataques a los trabajadores que implica la reforma laboral y las luchas en marcha y por venir. ¡Salud y libertad!

Sheldon Adelson y el colonialismo financiero

El magnate norteamericano Sheldon Adelson, propietario de la todopoderosa firma Las Vegas Sand, negocia desde hace meses con el gobierno y las autoridades españolas la construcción de un macrocentro de ocio emulando a los ya existentes en Las Vegas, Singapur y Macao. Según las diversas informaciones vertidas en los medios de comunicación, la inversión supondría la creación de alrededor 250.000 puestos de trabajo – 164.000 directos y 97.000 indirectos- así como la proyección de unas infraestructuras hoteleras que, en días venideros, podría albergar un salón de convenciones y una sede de conferencias para la Europa del sur y el norte de África. Si bien, la alcaldesa de Madrid y la presidenta de la Comunidad reiteran que aún no se ha alcanzado un acuerdo definitivo en lo relativo al emplazamiento y las concesiones administrativas atinentes a la legislación vigente en materias tales como extranjería o fiscalidad, lo cierto es que la sola mención de un proyecto de semejante calado y envergadura, levanta una densa humareda de requerimientos en términos medioambientales, económicos y sobre todo legales. Al ya de por sí delicado equilibrio medioambiental de un ecosistema mermado tras la alarmante sequía de estos últimos meses, se le suman los problemas tanto legales como económicos derivados de un proyecto que, Esperanza Aguirre, no dudaría en calificar de salvavidas para salir a flote de la tan complicada situación en la que nos hallamos es un rayo de luz en estos momentos de oscuridad (El País, 23-01-2012). A pesar de las declaraciones entusiastas de la presidenta de la Comunidad de Madrid, las aspiraciones lúdico-empresariales del magnate norteamericano no son tan halagüeñas como, a la postre, se trasluce de esas calurosas palabras, porque, a la verdad escamoteando sus mil rostros y las afirmaciones sesgadas de la presidenta, cabría añadirle las onerosas condiciones impuestas por el magnate americano sine qua non la instalación definitiva del complejo lúdico no podría llevarse a cabo en España. El elenco, aunque pueda resultar sorprendente, recoge los siguientes y nada desdeñables compromisos: cambiar el Estatuto de los Trabajadores y la Ley de Extranjería, dos años de exención en las cuotas de la Seguridad Social y todos los impuestos estatales, regionales y municipales, un préstamo de 25 millones de euros solicitado a la Unión Europea y avalado por el gobierno español, el traslado del vertedero de Valdedomínguez y del asentamiento de la Cañada Real, la cesión de todo el suelo público de la zona reubicando las viviendas protegidas, la expoliación de suelo privado y la modificación de la ley antiblanqueo de capitales.
De este modo, y con los siempre imprescindibles puntos sobre las ies, la hipotética inversión del magnate se trastoca, como por ensalmo, en un abracadabresco y encubierto movimiento de capitales, garantizado y cofinanciado por el gobierno español, en justa medida a las facilidades legales y las ventajas fiscales brindadas al proyecto del acaudalado norteamericano. Una inversión, en ese aspecto, destinada a desbrozar el terreno en España para implantar un islote de producción-explotación laboral similar al de las perversas cadenas de montaje deslocalizado propiciadas por la mundialización y encaminadas a abaratar los costes de producción aprovechando la carencia de una sólida legislación laboral en los denominados países en vías de desarrollo. En el caso de España, se cuenta de antemano con la connivencia del gobierno que infiere estudiará la propuesta sin entrar en los pormenores del contrato y ni tan siquiera mentar una palabra sobre la posible derogación de diversas garantías laborales recogidas en el marco de la Constitución. El interés siempre prima por encima de todo y dada la difícil coyuntura económica más valdría hacer un esfuerzo colectivo y allanar el camino de una inversión extranjera tan suculenta. Aunque in parole povere, esa misma interpretación adquiere un sesgo del todo diferente si la enfocamos desde una óptica opuesta: la sola accesión del gobierno a dialogar sobre las condiciones sangrantes impuestas por el multimillonario norteamericano – la revista Forbes lo aupa hasta el decimosexto puesto en el ranking de personas más ricas del planeta- delata la aparición sintomática en nuestro país de un fenómeno de nuevo cuño: el colonialismo financiero. Un remozado proceso de colonialismo, en este caso financiero, desenmascarado por Pablo Olalla en su denuncia del caso griego y que ahora, a resultas de los planes del magnate norteamericano, y aunque con matices dispares, comienza a dar sus primeros pasos en España para acabar finalmente apoderándose de la franja europea de los países englobados como PIGS (Portugal, Irlanda-Italia, Grecia y España).
Para tratar de maquillar las cláusulas leoninas de la bienvenida inversión extranjera, Esperanza Aguirre, en un juego de malabares propio de una asendereada gestora del vademecum democrático, aducía que se cambiarían todas las normas que hubiera que cambiar siempre dentro de unos vagarosos principios ético-legales, dado que la idea no es que sea un casino, a los de mi edad y tengo sesenta años no nos gusta Las Vegas. Pero es que Las Vegas ha cambiado absolutamente, es el centro de congresos más importante de Estados Unidos. Tienen deportes, cultura, unos ballets, es un destino para los viajes de novios de los madrileños… ¡Y tienen hoteles como el Venice que es como si estuvieras en Venecia! Pero vaya, no se trata de poner un casino, sino de poner en Madrid el gran complejo de congresos de congresos de Europa y de Oriente Medio (El País, 25-01-2012). Tanta parla indolente de un discurso vacío y recurrente, enhestado con la finalidad de emborronar los contornos visibles de un proceso de desestabilización democrática a favor de la especulación y el lucro; de tergiversar las consecuencias destiladas de una inversión aclimatando a su guisa y antojo el marco jurídico-legal del Estado; de ocultar los manejos bochornos de la grandes fortunas y la perentoria lanzada a las Autoridades Españolas para instarlas a negociar los cabos sueltos de un convenio sembrado de las trampas y los subterfugios concomitantes a un colonialismo financiero que, si como todo hace preveer las reformas llegan al puerto deseado, acabará cerniéndose sobre el futuro a corto, medio y largo plazo de España. Y ello, sin traer a colación funestas experiencias del pasado que demuestran sin ningún menoscabo la inviabilidad de una política de desarrollo basada en la construcción indiscriminada de similares macro-complejos de ocio y diversión: desde Isla Mágica en Sevilla hasta el Paramount Park en Murcia sin olvidar Terra Mítica en Alicante o el Parque Warner en Madrid. Y es que el ser humano no tropieza tres, sino infinitas veces en la misma piedra.
 La elección de España por parte del magnate norteamericano no responde a un azar caprichoso y fortuito. Todo lo contrario. Es el resultado de un cálculo frío y sopesado. Procede de la necesidad de incentivar los engranajes económicos de un país compelido a cumplir nolens volens las recetas de ajuste impuestas desde Bruselas para combatir el déficit dentro de la política económica acaudillada por la troika  - que ya en el verano del 2010 Jacques Sapir vaticinaba estaba condenada a provocar una crisis terminal sumergiendo la zona euro en una especie de atonía económica. Y es asímismo es el resultado pronosticado de que tales exigencias acabarán contrayendo la economía de los países más expuestos a los ataques especulativos del mercado y las agencias de notación, al aplicar los ajustes a un ritmo superior a sus posibilidades reales de re-estructuración. De ese modo, y a redropelo de lo estipulado en Bruselas, los planes de estabilización y el Pacto de Competitividad bosquejado a iniciativa del eje franco-alemán y ulteriormente ratificado por los países de la zona Europa, frena en seco la recuperación, destruye empleo, contribuye a la merma de la garantías sociales, degrada las condiciones laborales y fomenta la afluencia de capitales deseosos de medrar a expensas de una mano de obra barata y desamparada frente a las condiciones laborales vindicadas por los emporios y firmas empresariales aprovechando la pavorosa flexibilización del mercado laboral y los temidos recortes sociales.
 En esta línea, en la editorial del mes de marzo de la edición española del Le Monde diplomatique Ignacio Ramonet, siguiendo el patrón expuesto por Nigel Farage en noviembre del pasado año ante los miembros del Parlamento Europeo, alude a la instauración subrepticia en Grecia de un régimen de protectorado debido a la cesión de una gran parte de su soberanía económica a la troika. Ésta última será la encargada de gestionar los fondos transferidos en el marco del Plan de ajuste así como de asegurar el pago a los acreedores del gobierno heleno. Sin embargo, en el caso de España, mientras ésta no se vea obligada a acceder a un plan de rescate, cabría seguir aplicando los criterios inherentes a la dinámica colonial en lugar de acudir al régimen de protectorado. Ello es así porque aún no se ha producido una cesión de iure de los derechos soberanos – aunque de facto estemos ante una situación del todo diversa- y, por ende, las fuerzas del mercado, los mercachifles y el capital dependen, en primera instancia, de las decisiones soberanas del gobierno y, en última instancia, de sus propios manejos para sortear las trabas legales y jurídicas del país e imponer sus reglas de juego en provecho de sus intereses. Mas, en el caso de España, contando con la ventaja implícita en la necesidad de impulsar el crecimiento económico en un país afectado de tal manera por la crisis económica y financiera que las autoridades se muestran favorables a escuchar y negociar sus condiciones.
El connubio alevoso, y ahora más que nunca estrecho, entre los poderes financieros y los poderes vicariales de la Comisión Europea, se empeña en tensar los cordajes de la maquinaria económica y apretar los cinturones hasta producir la asfixia luctuosa y selectiva de la ciudadanía. Y todo acredita la irreversibilidad de las reformas: desde Bruselas no cejan de recalcar la necesidad de tales sacrificios aduciendo a una maquiavélica y farisaica retórica de la expiación necesaria. Pero mientras así lo predisponen en las altas esferas de la política europea, entre las bambalinas del discurso oficial de la austeridad y el sacrificio, se fragua un escenario propicio para la implantación definitiva de un sistema de colonialismo financiero destinado a medrar en favor de un poder mercantil que, desde el inicio de la crisis, lastra el despegue económico de Europa y exige reformas en su política económica y laboral. Grecia, Italia, España, Irlanda y Portugal son las víctimas escogidas para consumar el holocausto requerido por bancos y especuladores.
 Es por ello que el más mínimo atisbo o brizna de malestar social será inmediatamente contestado con la violencia propia de unos dispositivos policiales encomendados para sofocar el descontento y coartar la palabra a un sector de la población, ejerciendo su derecho democrático a manifestarse, en detrimento de aquellos que, exhibiendo la lealtad incondicional a los poderes establecidos, no dudarán ni un instante en tacharlos de “enemigos” porque la retórica del sacrificio necesario preconiza la censura de todo signo de disconformidad, acentuando, de esa forma, su machacona insistencia en la ineluctable necesidad de comenzar a burilar un futuro sobre pilares firmes y duraderos. En definitiva, todos somos culpables del desaguisado económico. Hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades y ahora no es tiempo de protestas sino de enmendar el error, retomar las bridas de nuestra economía y arrimar el hombro. Al menos eso se desprende de las postreras declaraciones del presidente Mariano Rajoy en Lucena, pueden hacer una huelga general, pero no servirá de nada [porque] estamos poniendo bases sólidas, los cimientos para que este país sea el que nos merecemos. Ahora hacen falta gobiernos que tengan convicción en lo que hacen (El País, 03-03-2012). ¡El país que nos merecemos, claro! Y aquél que reclaman los mercados financieros para la especulación, la almoneda y el agiotaje desenfrenado de los bancos, oligarquías y monopolios trenzando los mimbres de un nuevo y acicalado mecanismo de esclavitud: sueldos miserables y la desaparición de las garantías sociales de una gran masa de jóvenes y desocupados obligados a transigir frente a las condiciones laborales impuestas por el mercado. Y ello dista de ser una fábula: edénicos paraísos de la esclavitud moderna en donde la figura legal del trabajador se desdibuja a costa de su paulatina reconversión en mera “carnaza laboral” desprotegida frente a los mercados y abandonada al albur despiadado de sus reclamos y exigencias.
Si la nueva estrategia del gobierno en su empeño de promover las reformas pasa por desplegar un discurso fatalista sobre el escenario apocalíptico que nos espera si no se aprobasen los ajustes, las orejas del lobo cobijado entre las líneas no enunciadas de ese discurso redentor, asoman ya en las declaraciones de la patronal. A sabiendas del país que nos merecemos los líderes patronales arremeten contra la haraganería de los trabajadores refugiados en los supuestos “privilegios” de la prestación por desempleo. Una prestación que no hace, a su sano juicio, sino ralentizar su reingreso en el mercado laboral – insinuando que éstos encuentran siempre un puesto de trabajo cuando se les agota la paga por desempleo- y frenar su accesión a un empleo ofrecido en Laponia o en las Quimbambas. Pero la cosa no queda ahí. Hace unas semanas, la ministra de empleo Fátima Báñez anunció la posibilidad de forzar a los parados a realizar tareas sociales. Para el uno y el otro, el trabajador se asemeja a un pelele supeditado a la voluntad antojadiza del mercado. Sin amparo, ni garantías sociales ni voz ni voto para decidir sobre su futuro inmediato. Porque el futuro, no puede ser sino el fruto exclusivo de un mecanismo de esclavitud al servicio del colonialismo financiero y los mecenas del mercado, que como el magnate estadounidense Sheldon Adelson, pescarán en la aguas revueltas de una crisis mucho más agravada en los países agrupados bajo el marbete de PIGS que, si alguien no lo remedia, acabarán convertidos en el campo de maniobras soñado para aplacar la codicia glotona de un mercado siempre dispuesto a sacar una buena tajada del tan propicio pastel horneado a conciencia en las cocinas de Bruselas.

21/02/2012

Ecos Urbanos 21 de Febrero

El programa de esta semana gira sobre las protestas estudiantiles y su tremenda represión en la ciudad de Valencia, contamos con la intervención en directo de Claudia, estudiante y participante en las protestas. Hablamos también de la presentación de la tesis de Camps y vuelven las secciones de medioambiente y conocimiento libre.

14/02/2012

Ecos Urbanos 14 de Febrero

En este programa repasamos las medidas más importantes y controvertidas de la reforma laboral, nos hacemos eco de la sanción impuesta a "El País" por abusar de sus becarios y miramos hacia Grecia para comentar las consecuencias de su "rescate" y los últimos enfrentamientos entre manifestantes y policía en Atenas.

07/02/2012

Ecos Urbanos 7 de Febrero

Ecos Urbanos vuelve tras el breve parón de una semana. En el primer programa del mes de febrero entrevistamos a Lorena y Asier de Taray Servicios Ambientales, autores de la guía "Usos de las plantas. Recuperación del conocimiento tradicional del Camp d'Elx", un magnífico compendio etnobotánico del municipio de Elx. Como siempre dedicamos unos intensos minutos al conocimiento libre.

04/02/2012

Nueva jornada de protestas en Rusia

A pesar del frío, una nueva jornada de protesta contra el gobierno de Putin-Medvedev y el posible amaño en las pasadas elecciones parlamentarias a la Duma, ha reunido en las calles de Moscú, Petersburgo, Vladivostok y Novosibirsk a miles de personas,
elevando su voz para tratar de rarificar el clima político de un país controlado desde hace más de doce años por Vladímir Putin y sus consejeros encantados.
Y la convocatoria nos ha dejado imágenes de todo tipo salpimentadas con la actuación de Yuri Schevchouk, la aparición del señor tanque emulando el más puro estilo del hidalgo Don Quijote y el baile desatado de unos manifestantes recobrando el calor y la energía necesarios para soportar las gélidas temperaturas de Moscú.




02/02/2012

El viaje de Said

El viaje de Said (Premio Goya 2007) es un cortometraje musical de animación en plastilina. El relato se adentra en los graves problemas de la inmigración que se vienen registrando en Canarias y en el Sur de la Península por parte de los miles de africanos que buscan el sueño europeo, aunque eso suponga pasar un sinfín de calamidades y de situaciones muy adversas.



31/01/2012

Flamenco desde Estambul


Mitad flamenco mitad árabe, mitad romaní mitad turco. Öykü y Berk Gürman son dos hermanos nacidos en İstanbul en el año 1982. El amor a partes iguales por Paco de Lucía y la Türk Sanat Müziği es el germen de este dúo con muy buena pinta, jóvenes y con futuro. Tienen un página web, donde puedes ver información sobre ellos (en turco), así como de su bonito álbum de debut: "Kısmet" (2007).

El "aire" del disco es muy andaluz, Berk, con una guitarra muy gitana y brillante acompaña el ambiente alegre de las palmas y la voz dulce de Öykü. Pero lo mejor de todo es que, cuando te olvidas del idioma y sientes el flamenco por los cuatro costados... te rompen con sus raíces turcas y gitanas del Este para sorprenderte y hacer que recuerdes que esto es flamenco, sí, pero creado desde el Próximo Oriente; y que el "duende" flota en el aire desde Triana a Sulukule, sin discriminar raza, nacionalidad, sexo o edad.

El video pertenece al tema "Evlerinin Önu Boyalı Direk". Es una canción árabe tradicional, pero "aflamencada" por tangos. Realmente ha sido una gratísima sorpresa amanecer con alguien con tanto arte al otro lado del Mediterráneo.




EVLERININ ÖNU BOYALI DİREK
evlerinde lambaları yanıyor
gözgöz olmuş cigerlerim kanıyor
beni gören deli olmuş sanıyor
ölürümde ayrılamam yar senden

aman bir bahçeye giremezsen
durup seyran eyleme eyleme ...

aman bir binayı yapamazsan
yıkıp veyran eyleme ...

aman bir güzeli sevipte alamazsan
ismini aleme rüsva eyleme ...

evlerinin önü boyalı direk
yerden yere vurdun sen beni felek
her acıya dayanamaz bu yürek
ölürümde ayrılamam yar senden

25/01/2012

¿El bosón de Higgs o la Partícula de Dios?


Sería del todo imposible abordar la historia de la ciencia, o de ese objeto de estudio pluriforme que a día de hoy integra el dominio de dicha disciplina, sin atender a las lianas, mimbres y maromas tendidas entre la práctica científica y el discurso religioso-teológico. Como las líneas de fuerza de un mismo campo magnético, ambas construcciones o discursos sobre la realidad, se entreveran y entrelazan ahormando una improvisada celosía intelectual. Si desde los balbuceos de la Escuela de Mileto y las consecuentes elucubraciones desbrozadas en torno al complejo entramado de una Naturaleza physis carente, en apariencia, de cualesquiera elementos y correspondencias colegadas a los mitos y teogonías de sus antecesores, la práctica o savoir faire denominado “ciencia”, ha tratado siempre de apropiarse de un espacio neutro para la reflexión locum neutrum horro de toda connotación de carácter mitológico y religioso, la historia de la ciencia nos enseña lo contrario. Lejos de esta imagen harto simplificada de la Grecia antigua y los presocráticos, Francis Macdonal Conford From Religion to Philosophy o Jean-Pierre Vernant Mythe et pensée chez les grecs, entre otros, han llevado a cabo una labor de zapa y desescombro del mentado milagro griego para mostrarnos las similitudes estructurales entre las especulaciones de tinte meramente naturalista, esto es, despojadas de elementos “mitológicos”, y la carcasa u osamenta de las antiguas cosmogonías y prácticas rituales de la Antigua Grecia. Cuando Tales, Anaxímenes y Anaximandro emprenden su andadura intelectual no tienen más remedio que echar mano de lo ya conocido y verter, a modo de crisol, sus reflexiones dentro de los andamiajes intelectuales tendidos por la religión y la mitología. En otras palabras, los inicios de la ciencia o episteme en Grecia no hacen sino continuar tácitamente el modus operandi de sus antecesores. Y todo ello porque nada surge de la nada ex nihilo y como tal, tampoco la especulación sobre el universo mundo, habida cuenta de que ésta no hace sino encaramarse a hombros de gigantes, según refería Bernardo de Chartres ya en el siglo XII.

Aunque el ejemplo traído a colación, podría estimarse harto desafortunado para ilustrar el actual estado evolutivo de la tecno-ciencia, no es, sin embargo, tan descabellado cuando hace apenas unos meses los investigadores del C.E.R.N anunciaban al Gran Público y la Comunidad Científica, los resultados y avances obtenidos tras el rastreo y subsecuente confirmación experimental del bosón de Higgs, vulgarmente conocido como partícula de Dios. Sin entrar en los farragosos y abstrusos detalles de la física de partículas subatómicas sustentada por el Modelo Estándar, podemos, al fin y a la postre, bosquejar la siguiente interrogación: ¿por qué la partícula de Dios? ¿Qué relación acuña el bosón de Higgs para equipararla a una creación o atributo divino? La denominada partícula de Dios, fue, en realidad, bautizada con el nombre de Partícula Dios – y no de Dios- por el premio Nóbel Sheldon Glashow dada la hipótesis teórica de su necesaria presencia en toda la extensión del universo ubiquitas. En este sentido, el bosón de Higgs no es más que la partícula o componente de un campo presente en todos y cada uno de los rincones del universo, capaz de ofrecernos el sésamo o clave en la explicación del por qué la mayoría de las partículas elementales están dotadas de masa. Como tal, el bosón de Higgs empuña uno de los atributos – omnipresencia- conferidos a Dios durante décadas de concilios y disputas teológicas empeñadas en aclarar la esencia o naturaleza de Dios: la noción teórica de campo compuesto del bosón de Higgs reverbera la ubiquitas y omnipresencia de la idea de Dios derivada de las cogitaciones teológicas. De este modo, la entidad teórica postulada por Higgs se emboza ese mismo atributo, la omnipresencia divina, que ha dado pie a toda una serie de querellas atinentes a la corporeidad y la plaza de Dios en los espacios siderales. Y que llevaría a Isaac Newton a prevalerse de un sensorium Dei equivalente al espacio y el tiempo absolutos, provocando la reacción acalorada de Leibniz en su famosa y polémica correspondencia con Clarke.

Sin embargo, y allende los enredos y dificultades conceptuales de las querellas metafísicas y las sutilidades de la reflexión teológica, lo cierto es que, como apuntaba Tertuliano, a todo ello se añadiría la mediocritas humanis o angostura y estrecheces de un conocimiento humano que, comparado a la omnisciencia y omnisapiencia divina, no es sino un grano de arena en un desierto de dunas infinitas. Mas, con los obstáculos insalvables de la finitud y la falibilidad del conocimiento humano en su búsqueda trillada de Dios, la Teología ha logrado elaborar un refinado sistema o andamiaje de pensamiento dentro del cual el discurso y la práctica científica se incardinaron y en muchos otros sentidos, se solaparon. A través de un enmarañado y espinoso dédalo plagado de las enseñanzas de una Escolástica y una Teología ancladas en el principio indubitable de la existencia de Dios, se perfilan los “ingredientes” de la nueva cosmovisión del mundo en ciernes desde los albores del siglo XVII. Y todo ello a pesar de los campos de minas y los valladares que las Autoridades Eclesiásticas han erigido contra el empuje del Progreso y la Ciencia. Si bien la posición oficial de la Iglesia se alzaba como un firme baluarte contra la herejía, aleccionando a los impíos y exhibiendo todo su poderío en ocasiones puntuales – Giordano Bruno y Galileo- con la finalidad de amilanar las embestidas de la remozada filosofía natural-renacentista y mantener incólume su autoridad en la ecumene, todo eso no ha sido óbice para que el discurso científico se haya servido y aprovechado del vasto edificio conceptual de la Escolástica en la conformación y modelado de la nueva cosmovisión del mundo pergeñada en el tan discutido proceso de aclimatación de la denominada Revolución Científica.

Durante este período convulso de la historia, apuntalada con el descubrimiento del continente americano, la segregación protestante de la Iglesia Occidental, el estallido de las guerras de religión y más importante aún para el caso que nos ocupa, el progresivo desmoronamiento de la añosa visión del mundo legada por Aristóteles y sus comentadores medievales, la práctica científica elabora un discurso intelectual en donde el aristotelismo y la especulación divina comienzan a revestir la forma de leyes, teorías y mecanismos explicativos de la Naturaleza y los procesos físicos capaces de sustituir a las formas substanciales, el hilemorfismo de la materia y los atributos divinos. A lo largo de esta nueva andadura, en donde la práctica científica trata de emanciparse y zafarse de todo vínculo con la teología o la metafísica, las teorías y entidades teóricas de una tintura universal similar al bosón de Higgs – materia subtilis, éter- han ido apareciendo y despareciendo alternativamente de la escena científica. Por otro lado, y allende las ramificaciones y meandros de su imparable progresión, la ciencia ha sembrado asimismo nuestra imaginación de fábulas futuristas: de una posible conquista del espacio y una irrevocable evolución hacia el mundo de la inteligencia artificial. Una marcha imparable y a procura de una manifiesta corroboración del dominio absoluto del hombre sobre la naturaleza, tal y como avanzase, salvadas todas las distancias, Francis Bacon. Por ello, la confirmación experimental de la existencia del bosón de Higgs no redundará, estipulan lo más optimistas, sino en favor de nuestra confianza ciega en el progreso de la ciencia y su cada vez más cercana y definitiva resolución de los arcanos del universo mundo sin caer en las trampas de las especulaciones de carácter religioso o metafísico

Pero a cada paso, la ciencia, concita nuevas interrogaciones e incertidumbres tanto morales como especulativas. Y es que, a medida que penetramos en los misterios del universo aumenta nuestra perplejidad y nos azota un sentimiento de incredulidad a sabiendas de la aparición de tantas otras incógnitas irresolutas remozando y dilatando ese mismo horizonte en el que se desenvuelve y proyecta la labor científica. Si como ya señaló Einstein en una ocasión, “Dios no juega a los dados con el universo” y, por ende, cada pieza o tesela de este mosaico debería hallar una solución o explicación aclimatada a los presupuestos y pronósticos de un aserto corroborado y verificado racionalmente, sin sucumbir a los serpenteos y vericuetos del principio de indeterminación de Heisenberg y las aplicaciones probabilísticas de la matemática, la realidad hoy es muy otra, porque, en definitiva, el mundo microscópico y subatómico de la materia, no responde a las leyes de la física clásica, sino a los postulados de la física cuántica erigidos sobre unos pilares que nada o casi nada tienen en común con el mundo macroscópico. Mas, y aunque así sea de facto, el principio de indeterminación también presente en la reflexión de Maimónides y su Guía para perplejos, se proclamaba, en ese caso y a redropelo de lo estipulado por Einstein, como una confirmación de la existencia de Dios, porque un universo mecánico bien ordenado podría ser considerado autosuficiente. Ergo, la incertidumbre es necesaria dado que en caso contrario, no se avala la necesaria intervención de una inteligencia ordenadora.

Pero si abandonamos el pensamiento de Maimónides, es cierto que desbaratando las leyes clásicas de la física newtoniana y los fundamentos de la relatividad de Einstein para fenómenos con velocidades cercanas a las de la luz, los avances en el estudio de la materia a lo largo de los últimos 50 años y la construcción del acelerador de partículas en Ginebra, han destapado los complejos mecanismos que rigen el sistema del universo, concitando, más allá del progresivo e imparable avance de la tecno-ciencia, el mismo horror pascaliano en cuanto se atiza la llama de la reflexión. Dado el espectáculo del universo mundo, cabría demandar si semejante simetría a escala macroscópica con la leyes de la física clásica y los fundamentos de la relatividad, y los de la incertidumbre a escala microscópica con la física cuántica y los artilugios matemáticos de la probabilidad, no se conjugan para crear una “armonía preestablecida” gracias a la pericia e infalibilidad de un Artífice y avezado Geómetra o, por el contrario, tal y como nos enseña la ciencia, responden a una organización espontánea de la materia sin la necesaria intervención de una inteligencia ordenadora. Pero todo esto, aparenta ser una cuestión insalvable porque, su solución no emana ni de los avances de la tecno-ciencia ni de la exégesis teológica-religiosa. Es una cuestión de fe, creencia y predilección. De creencia ciega en el ideal de la ciencia o de creencia íntima en la existencia de una realidad trascendente e inefable y por ende, fuera del alcance de nuestra razón. Así, la corroboración del bosón de Higgs o el hallazgo de una entidad trasladándose a velocidades superiores a las de la luz, no son sino un paso más de la ciencia en su particular batalla contra esa otra visión del mundo que tiende a resaltar el valor inefable de la creación y el universo. Sea, pues, bosón de Higgs o partícula de Dios, por delante aún queda un arduo y tortuoso camino; tanto para los unos, amoldados al ideal progresista de la tecno-ciencia, como para los otros, dispuestos a defender con uñas y dientes la fortaleza asediada de la fe.


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