20 jun. 2012

Sherlock Holmes.


Guillermo se había despertado exultante aquella mañana a pesar del sofocante calor, a la vez que ordenaba tripudiar a sus espaldas se aproximaba optimista al salón de estar. Una vez comprobó que David y Nerea ya habían llegado, llamó a la puerta de la habitación de Ginés. La habitación de Ginés estaba levemente desordenada. La cuestión de la levedad concierne al hecho de que los pocos libros existentes se posaban anárquicamente en la órbita concisa de la habitación. Sin embargo, la cuestión de la gravedad concierne a la imperial anarquía de la ardentísima energía cinética en plena guerra con un ejercito de combustión en el tercer estado, el que sigue a los sólidos y los líquidos.
Mientras tanto en el salón Nerea leía con detenimiento el journal concerniente a las cuestiones de la empresa familiar, la del pozo de cerdos y la geopolítica, la de la CIA. Este hecho causo una sensación de astío en el fenómeno compuesto por el ser de Nerea y el ser de Ginés aumentando la presión orbital que solamente sofía conoce.
David mantenía con Nerea una conversación distendida: ¡hermosa Nerea! -decía- conoces que si somos fecundos en ardides podemos conseguir retrotraer a los chicos de Chicago... Nerea respondía elocuentemente, precisamente ese es el fin que persigue tan placentera conversación matutina. Somos jóvenes pero no podemos conjugar nuestra potencia con nuestra voluntad, sin embargo podemos disfrutar del placer de modo dulce y prudente. Por conclusión trabajemos en la inteligencia.
Ginés y Guillermo eran el ideal de pareja española. La conjunción de sus órbitas crea las imágenes del trabajo español, el de uno mira y otro trabaja. Una vez dispuesta la mesilla rodeada de sofás comenzó la ceremonia del desayuno. ¡Qué Ginés rodillas erguidas y cuello torcido! Se lo voy a decir a Tobías. Ja, ja, ja, ja, ja -retumbó en la sala-. Me ha llegado una carta de la vecina de la delegación del gobierno y dice que no me dan la beca de la elocuencia, la que te lleva donde las negras esferas rasgadas. ¿A México? Sí esa.
Nerea se interesó por no comprender el balance de pérdidas abstractas, el que no tiene perdón. En el instante en que Guillermo volvía a exclamar agitado. ¡Ginés aquí tienes tu correspondencia! Acto seguido la correspondencia chocó gracias al pecho de Ginés y el testimonio de sus ojos. Ginés es una persona muy racional, semejante a Agamenón en el arte de meter la mano en el bolsillo propio. Concerniente a ello es la cuestión del fenómeno, no reconocer que carta será. La del Banco está clara, en ella aparece una interesante imagen de un perro de pedigrí que dice que son un banco que cambia cada día para seguir siendo el de siempre, el de las cuatro ligas. Sin embargo, lo realmente importante es que no sólo había una carta sino que había otra, en ella era identificado como código cliente: 298444 y que te regalaban un sobre listo para ser enviado al Apartado de correos 08080 Barcelona, el de cuyo consistorio solo entiendes las cifras.
Guillermo arrebató el tríptico que rezaba así: “Aviso importante: Este catálogo contiene artículos que pueden herir la sensibilidad de algunas personas, si cree que puede ser una de ellas, tírelo antes de abrirlo. Si NO deseas -ojo al dato- seguir recibiendo nuestras ofertas, indícanoslo por carta, haciéndonos constar tu código de cliente -ojo al dato-, que figura -ehmehm- en la etiqueta del sobre, al recibo de la misma te daremos de baja de nuestros archivos”
Nerea preguntó cómo era para ellos la idea perfecta del hombre y Juan acertado respondió, de cintura para abajo de los pueblos de la Melanesia del Sur. Pues la figuración del producto “mini dress” contiene un hilemorfismo compuesto por la belleza de un largo cabello del color del sol, unos pechos voluptuosos y lo principal, la forma una mujer hermosa.
Ginés interrumpió amargado. ¡Es igual! En este país si pretendes escribir en serio acerca del sexo entra un borrego en tu habitación y se come tus apuntes. Nerea interrumpió: El placer más horroroso del mundo es ejecutar el acto del coito donde gobierna el ruido.
Juan felicitó a Ginés por su sutileza y añadió que el sexo es una cuestión de arte. Por ejemplo si nos atenemos a la definición de que el hombre perfecto de abdomen es el turco y de cintura para abajo son los de los pueblos de la Melanesia del Sur , entonces en un baremo con un máximo de matrícula de honor, Ronaldo el que no es pagano, sacaría un cinco punto cinco puesto que de la cintura para arriba existiría un desinterés provocado por la no armonía de un vientre dúctil. En momentos en los que el amor existen, los de la vergüenza. El que no es pagano podría confundir sus labios con los bíceps. De ese modo su propia rusa sentiría que le apuñetean labios y que le llaman brazos ausentes. ¿Lo entendéis? ¡Clarísimo! Respondieron todos.
Pues la lencería interior es sugerente, de echo, el pasado domingo estuve en una preciosa venta de sutiles vestidos y no sólo traje un regalo a Nerea sino que me compré unos pantalones vaqueros cortos. No tuve la necesidad de probármelos para comprarlos porque el espíritu de la pereza es exacto sólo cuando quiere. Nerea observaba dulcemente a David mientras escuchaba.
¡Todos no somos iguales... y es normal las mujeres vamos al ataque de nuestros derechos y los hombres nos defienden! No obstante hay quien realiza el puñeteo melódico, con el miembro unitario hálito, es lo que comúnmente se conoce como la bienal del sexo. ¡Claro está! -dijo Juan-. Nerea insistió que el placer más horroroso es hacer el amor con murmullos pululares.
Una vez echamos el cierre a los desayunos la periodista toma su turno. El hálito de la periodista conoce que Ana Blanco se lleva el diez por ciento de sus trescientos mil euros anuales La gravedad del asunto concerniente a la subasta del cuadro del diestro niño en el arte del idiotismo revela que el artista es el que habla de si mismo y el génio es el que habla de nosotros. La periodista insiste en que ella no ve nada pero que respeta a los profesores.
Guillermo, ¿cómo crees que se encontrará el señor Juan Manuel Sánchez Gordillo en la compañía de Ignacio García? Querido Ginés -respondió Guillermo- no hay modo de conocer esa cuestión a ciencia cierta. Mediante el cálculo podemos inferir que debido a la exactitud de los ángulos rectos de las cajas mercantiles de la campaña de verano en Marinaleda, las lágrimas del señor Gordillo no lograrán eliminar el problema de la sequía. Yo respeto tus opiniones querido Guillermo -dijo Ginés-, sin embargo lo que a mi me apesadumbra es que la carencias de sal en ejemplares interinos como la vecina de la delegación del gobierno provocen una inflación gaseosa.
Seguidamente irrumpió en la sala Juan Ruano y sin ser cuestionado reflexionó acerca de la ciudadanía murciana al mismo tiempo que don Ramón Luís Valcárcel deseaba al nuevo dierector del Banco CAM que siga en su actividad para triunfar.
Nerea estaba exhausta del murmullo pulular creado por el artefacto televisor y con alegría se dispuso para salir al parque a echar la mañana: “La red de urgencias aumentará en treinta y cuatro consultas médicas y treinta y cinco enfermeras la dotación de la costa para este verano. Por consiguiente el único que corre peligro de no dormir es Guillermo a no ser que se venga a nuestra casa de la costa.
Guillermo era un hombre de actos y pensó que el servicio de correos al amparo del código mercantil se realizaba en una empresa causa de la posibilidad de realizar la glocalidad. Las imágenes dejarían de ser virtuales para transportarnos a la hora de la modulación demiúrgica. Por consiguiente, la mono-poli-ganancia sería la maduración de lo dinámico en la cultura.
¡Estamos a pique de julio y habrá que disfrutar echando al rato con los colegas! ¿no?

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