27 jun. 2012

Obradas comisiones.


Los interventores para ser plenos en los ayuntamientos deben poseer la prudencia burocrática de la caja china de John Searle, en caso contrario lo que procede impropere -dijo Juan enérgicamente-. ¿Alguien se ha preguntado que cuando los medios de comunicación comunican que las cifras del desempleo cuantificadas en el Servicio Regional de Formación y Empleo; ello puede deberse a que mediante la desesperanza, los parados no sellan el paro? -dijo Ginés-.
Juan no quiso sacar la conversación de su objeto principal y sin hacer mucho caso dijo: Los interventores del ayuntamiento hierran en el uso de la real lengua española porque académicamente no se entiende debido a la real ordenanza de meter las tarjetas en los cajones, los del fecundo alcalde; el que adjunta informe de pérdidas que no existen.
El interventor aplica el reglamento con fecha adjunta entendida como ruego y como aquí al que no le interesa públicamente no le afecta, pues no se molesta en abrir los cajones de los concejales. ¿Y por qué no lo hace? -preguntó Nerea intrigada-, porque se saltan la ley con pacífica argumentación. Las reclamaciones son escritos que aluden a artículos de Fuente Álamo para poder ser vistos por Publicidad. Y el interventor no es consciente de las obligaciones de pago. Porque no sabe que existen las facturas en los cajones.
Ginés tomó la palabra y dijo que el grupo municipal en crisis va a organizar las jornadas de pago proveedores, las de la fiscalidad; la gente no va ha ir porque previamente se he ha avisado que vienen después de las fiestas, las postreras al verano ¿y qué sucede con las formales reclamaciones? -increpó David-. David, todos sabemos que los escritos de las reclamaciones son silencio-administrativos, respondió Nerea a quien se le comenzaba a dilatar las vena aorta.
¿Y la ilegalidad del campo del campo de golf donde está? -preguntó Ginés-. Pues evidentemente en el de construye el paso de lo jurídico a lo político -exclamó Nerea agitando los brazos!. Juan tomó la palabra y discurrió del siguiente modo: ¡Vamos a ver, dijo el de la compañía de Lázaro: El ayuntamiento es una familia que expresa sus lazos de parentesco de acuerdo a las costumbres propias del siglo XIX y si han permanecido unidos durante tanto tiempo a muy pesar de Ares será porque el sistema funciona. Seguidamente Nerea volvió a increpar a Juan y dijo que hay que poner los pies sobre la tierra y puesto que en la facultad de Ciencias de la Economía y la Empresa de la Universidad de Murcia, la del gusto por lo arquitectónico; hay una cátedra dedicada a la empresa familiar; podrían preguntarles, ¿no?. Sólo el sincero amor de David hacia Nerea podía entender sus días de cambio.
Anoche estuvimos hablando de nosotros y acordamos que un interventor no puede pensar, pues ejecutar una acción mecánica no es equivalente al hecho de comprender lo que se está haciendo. Por consiguiente, los interventores son personas que piensan sin la más mínima idea de biología, luego hablan de forma abstracta, sin base real. No obstante me incitan cierta simpatía por la destreza en sus experimentos mentales – dijo David quien había conseguido sosegar a Nerea.
Ginés tomó el mando de la conversación y arguyo que en el sur de la Región de Murcia hay hambre porque aún quedan gavilanes que prenden a los orgullosos americanos, los machos de las gallinas. De ese modo las ensaladas se hacen corrientemente ensaladas rusas, patata y a correr hacia la roca.
A Juan no le agrada en absoluto que se hablen de los temas concretos abstractamente e ilustró la columna vertebral del problema del agua para todos, la del poder y no querer. En tono grave dijo: El ser político no muta puesto que el resultado entre el problema del agua en España e Irlanda es la misma congoja. En Irlanda piensan que se van a quedar sin agua por la contaminación y aquí porque no hay. ¡Mira Juan! -interpuso Ginés- si la real lengua española académicamente no se entiende ello se debe al hecho de que estar es indignado.
Nerea había pasado la mañana leyendo un libro y al recordarlo dijo que la sátira y la tragedia son los descendientes de Patroclo, el de Aquiles. ¿Y no es eso inclinativo hacia lo patriarcal? -preguntó David. Por supuesto querido David, el único mal que puede hacer la mujer al hombre es apartarlo de su presencia.
Aquella misma mañana el can cerbero había hecho confesar a Celio, el hijo del abuelo del melón: me encanta que me llamen melonero pero me jode que me digan melón. David quiso tranquilizar a Nerea y actuó haciéndole entender que lo de tener el cuello blanco es una tradición y ahora que ha conseguido permiso de trabajo en Senegal no va a vender la dignidad.

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