11 ene. 2009

DESMONTANDO MITOS SOBRE "LA JUVENTUD"

Hace pocos días fui partícipe de una discusión que me ha hecho reflexionar sobre los prejuicios a los que se enfrenta la juventud a pesar de que en alguna ocasión me he descubierto achacando a gente menor que yo vicios que o bien comparto o en realidad son patrimonio de la sociedad en general.

Lo primero que me llamó la atención fue la incapacidad de un viejo profesor de antropología, que se precia de haber desentrañado, comprendido y explicado “los sistemas de orientación” de las mujeres de la Cabilia argelina, de entender las actitudes de sus alumnos (de periodismo). La queja venía de la pasividad de estos, reticentes a hacer prácticas veraniegas en diferentes radios y periódicos por la vergonzosa suma de 200€ al mes. “Es que a los jóvenes les falta iniciativa, han perdido todos los valores, lo único que hacen es imitar a los personajes de las series de televisión, se lo hemos dado todo hecho y no quieren arriesgarse...” se apresuraron a decir la mayoría de mis compañeras de clase, mujeres de entre 35 y 55 años, durante un buen rato se despacharon a gusto con la generación de sus hijos y sobrinos. La verdad es que no tenía muchas ganas de salir en defensa de esta generación, más cuanto que no hacía demasiado tiempo había estado despotricando de la pasividad y adocenamiento de los estudiantes de la UMH, pero en ese momento comprendí la injusticia que se estaba cometiendo...

No es necesario explicar como funcionan las prácticas empresariales de cualquier tipo, el becario trabaja como cualquier otro empleado, en verano incluso más porque muchos están de vacaciones, o lo mandan a hacer la más desagradable de las tareas por el módico precio de unos 250€ aproximadamente. Lo peor de todo es que este periodo de explotación feroz está tan institucionalizado que se ha convertido en una especie de rito de paso, sin el cual el estudiante jamás estará habilitado para aspirar a un contrato algo menos indecente. Con unas condiciones así lo incomprensible es que siga habiendo jóvenes estudiantes dispuestos a sufrir el rito de las prácticas en verano, época del año perfecta para dos cosas (dependiendo del nivel adquisitivo del joven y/o su familia): ganar dinero de verdad trabajando de camarero, peón de carga o cualquier otro trabajo no cualificado; o disfrutar del sol, la playa, los amigos, el tiempo libre para holgazanear... al fin y al cabo ¿quién vendería un mes así por 200€?

Las justificaciones de mis compañeras y mi profesor eran persistentes “pero es que permiten aprender de verdad el oficio, hacer contactos... todos hemos tenido que pasar por ahí”. Entonces resulta que la universidad no sirve para nada no enseña nada y por eso es necesario trabajar gratis (o casi) durante un buen tiempo, pues entonces no perdamos más el tiempo cerremos todas las universidades y acabemos con tanta tontería... El “todos hemos tenido que pasar por ahí” me recordó aquellas míticas justificaciones para defender la mili “si yo la he hecho pues tú también te jodes y la haces”. De hecho la negativa de estos estudiantes a hacer prácticas en verano puede ser interpretada incluso como una forma de rebelión, rebelión silenciosa contra un mercado laboral escandalosamente injusto por la vía de retrasar el mayor tiempo posible la entrada en un engranaje de explotación y deudas. Rebelión, sin saberlo, contra un sistema que al igual que sus mayores no cuestionan.

“Es que no tienen iniciativa, ni siquiera quieren dar la asignatura de empresa porque dicen que nunca van a crear una”, “claro es que no tienen iniciativa, ni valores, no saben que conseguir las cosas cuesta esfuerzo se lo hemos dado todo hecho...”. El grado de cinismo de los argumentos se elevaba cada vez que una de mis compañeras tomaba la palabra. El realismo de estos estudiantes de periodismo contrasta con el idealismo/cinismo de los argumentos que se suelen esgrimir contra los jóvenes, ¿qué posibilidades de éxito tiene una empresa de comunicación en el actual contexto? ¿Cómo competir con las grandes empresas y conglomerados mediáticos? “Pues yo soy periodista, aunque trabajo en una empresa privada (sic) me considero periodista y si quisiese podría montar una empresa de comunicación en un ciudad como Elche y me iría bien”. Entonces ¿por qué no has montado esa empresa, qué haces perdiendo dinero y creatividad trabajando para otros? ¿No será que no es tan fácil, o quizá padeces la misma pasividad y falta de valores que achacas a la gente joven?

Aún siendo verdad que nos lo hubiesen dado todo hecho, aunque las generaciones más jóvenes lo tenga incluso excesivamente fácil durante su niñez, adolescencia y juventud (cosa que está lejos de ser cierta para buena parte de la sociedad), ¿qué clase de mundo nos están dejando? ¿alguien tendría el cinismo suficiente como para decir que la sociedad, el mundo que heredamos es un sitio dónde la vida es y será fácil? ¿realmente deberíamos estar agradecidos por algo?

La cultura de la juventud es la cultura de la sociedad, los problemas de aquella son los de esta, el conflicto generacional existe, es cierto, y la victoria siempre será de los jóvenes (eso sí, cuando dejen de serlo), pero es un conflicto casi artificial que encubre el conflicto principal (perdonadme si parezco primario), la lucha de clases, la lucha contra el sistema capitalista.

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