A ver, la historia de momento estaría así, he cambiado alguna cosa (prácticamente nada, pero ahora hay más o menos continuidad, leedla y continuamos):
-“No lo estás haciendo bien S.”.
-“Yo sólo te digo que tenía que solucionar esto y eso he hecho”. S. se levantó del sofá, se despidió educadamente de H., amagó las piernas y bajó el tronco, en señal de reverencia hacia la señora M., y se dirigió hacia la puerta de salida.
Antes de que S. hubiera abandonado el domicilio H. no perdió la oportunidad de dar un último aviso a su amigo.
- “No siempre te puedes salir con la tuya S., tienes que entender...”. Antes de que H. tuviera tiempo de argumentar su réplica la puerta se había cerrado y S. había abandonado el domicilio.
"Una cosa estaba clara para S. y era que H. había sido siempre el típico "murguero" al que le gusta decir cómo se deben hacer las cosas y dar lecciones de cómo vivir. Ya eran muchos años como amigos y S. apreciaba a H. pero no soportaba cuando lo machacaba una y otra vez por sus errores, y más aún delante de la señora M.
S. salió del domicilio y abandonó el edificio sin poder quitarse de la cabeza las palabras de H. Así, de repente se le ocurrió una idea..."
S., reflexionando aún sobre las palabras de H., no se había percatado de que la lluvia había empapado todo su cuerpo. En un momento de indecisión S. opto por volver al 3ºG Y coger un paraguas. H. atónito por el sonido del timbre (pues no esperaba a nadie más en ese momento) hizo un amago de levantarse cuando en ese momento la señora M. ya había deslizado el pasador de la puerta. Ambos estaban a punto de entrecruzar otra vez las miradas.
¿Qué coño estás haciendo otra vez en mi casa?"-dijo H. a S. sin ni siquiera mirar a su mujer-
-"Mejor te lo explico donde Jose, tranquilo no se me ocurriría liarme con tu mujer".
-"Entonces es peor de lo que me imaginaba"
S. y H. siguieron andando hacia su bar de cabecera. Cuando atravesaban la avenida principal de la ciudad tuvieron que esquivar a unos cincuenta manifestantes que sin reparar en la lluvia pedían la paz en Palestina y de rebote en Irak y Afganistán.
-"Vaya panda de guarros e ignorantes"-pensó S.-
- "Si no fuesen realmente inofensivos habría que vigilarlos"-dijo con desagrado H.-
En la puerta del bar, un establecimiento de aspecto decrépito y regentado por un ex-anarquista y ex-espía de la CIA, S. pensó que seguía prefiriendo los menús abundantes y populares de este bar de obreros a las exiguas exquisiteces de los restaurantes donde últimamente lo llevaba H. para dar forma a sus negocios.
Los pocos viejos semi-alcoholizados que había a esas horas de la mañana acodados en la barra los saludaron sin levantar la cabeza y probablemente mascullando mentalmente algún insulto contra ellos.
-"Jose ponte dos cañas y unas marineras que esta mañana tenemos prisa".
La suave textura de la ensaladilla y el sabor intenso del boquerón en vinagre despertaron la memoria de S. y por un momento se vio en una bicicleta destartalada llegando a una playa desierta, llena de juncos. En el agua, tranquila como un plato de sopa, se reflejaba la luz anaranjada de un sol que nacía con fuerza veraniega y sobre uno de los pequeños botes de pescadores reconoció a su padre recogiendo las redes.
En ese mismo instante, el sonido del celular lo trajo otra vez a la realidad. La llamada procedía de un numero extraño y al cabo de unos segundos de duda accedió a descolgar.
-¿Sí? -pregunto S-
-Hola, siento molestarle, le llamamos del cuerpo nacional de policía. La señora M del 3º G ha fallecido por causas que aún desconocemos. Nuestro más sincero pésame, lo sentimos de verdad.
S. con los ojos cubiertos de lágrimas y un nudo en la garganta veía como H. esperaba atento a la respuesta de S.
En un momento de desesperación, los dos corrieron de nuevo al edificio de donde habían salido, no sin antes tener que atravesar, esta vez en sentido contrario a las agujas del reloj, la manifestación en pro de pueblo palestino. Al llegar junto a la puerta del edificio se encontraron con un cordón policial que no podían rebasar. Sus cuerpos estaban empapados a la vez que las gotas que caían de sus cabellos mojados no se diferenciaban de las rudas lágrimas desprendidas.
Apresuradamente se dirigieron ambos en busca del inspector de policía. No era necesario ser demasiado astuto para percatarse enseguida de que la muerte se había producido en extrañas circunstancias, de ahí el revuelo de policías que, raudos, se acercaron a la casa. ¿Pero cómo?! Como pudo haber sucedido todo tan rápido, justo en el breve espacio de tiempo en que decidieron salir donde Jose. Parecía como si alguien estuviera al acecho, alguien hubiera planeado con anterioridad, paso a paso, sin cabos sueltos, al menos hasta ese preciso instante, la muerte de la señora M.
Al fin dieron con el inspector. Cuando preguntaron qué era lo que había acontecido, el inspector, no muy acostumbrado a recibir preguntas, les contestó con otra.
–“¿Tenían ustedes algún enemigo conocido? si la respuesta es negativa cámbiela inmediatamente, se lo dice un inspector jefe de la policía.”
Al parecer la única pista que habían encontrado los policías que investigaron el lugar había sido una tarjeta en la que, en letras rojas, ponía IBASÁN, una dirección y un número de teléfono. Ambos amigos se miraron sorprendidos al escuchar ese nombre, IBASÁN, pues conocían el lugar. Era una carpintería de las afueras del pueblo, pero ¿porque?, que tendría que ver con el asesinato...
Muy sorprendidos se dirigieron hacia la carpintería IBASÁN ,en el sur de la provincia de Murcia, cerca de la costa mediterránea. Aparcaron su Fiat punto negro metalizado del 86 en la puerta principal de la carpintería. Los dos amigos se bajaron del Fiat punto negro metalizado y se dispusieron a llamar a la puerta, pero estaba abierta. Con cuidado se adentraron dentro de la carpintería, donde se encontraron rodeados por maquinas de carpintería bastante buenas. Al fondo vieron que en la oficina principal había alguien, así que se encaminaron hacia ella. Allí dentro se encontraba Luis María (alias el "TRUCHO")un chico de unos 26,años,un hippie con rastas un poco ya desjalichadas, batería de un grupo de música el cual estaba empezando a funcionar y sobre todo un enganchado de los espacios de internet donde la gente subía fotos para que todo el mundo las viera. Como mas tarde supieron estos dos amigos este espacio era conocido como TUENTI.
"Uno de los guarros de esta mañana"-pensó S.
-"Quizá ya deberíamos haber empezado a vigilarlos, igual no son tan inofensivos"-masculló H.
El Trutxo no se percató de la presencia de los intrusos hasta que los tuvo frente a frente,
-"hola, ¿qué queréis?"
Sin mediar palabra y con una fuerza que no anticipaba su aspecto enclenque S. agarró por el cuello al Trutxo poniéndolo en píe y arrinconándolo contra la pared casi le escupió a la cara "acaban de matar cruelmente a mi mujer y quiero que me expliques ahora mismo que coño tienes tú que ver, pedazo de mierda"-no lo dijo gritando, lo dijo con rabia, pegando su cara a la del Trutxo y masticando parsimoniosamente cada palabra
-"¡A mí qué coño me cuentas tío!"
-"Había una tarjeta tuya junto al cadáver"-aclaró H."
-"Toda la puta ciudad tiene tarjetas de mi carpintería"-dijo Trutxo aún cogido por el cuello y arrinconado contra la pared- "y qué coño, si tuviese algo que ver con el asesinato de tu mujer no iba a dejar una tarjeta junto al cadáver"
-"Suéltalo S. No creo que sepa nada pero quizá nos sea de ayuda, desde luego el asesino quería que viniésemos a hacerle una visita a este comeflores, están jugando con nosotros y de momento será mejor que acumulemos piezas, ya habrá tiempo para eliminarlas, vamos a otro sitio antes de que llegue la policía"
Sorprendido y sin saber que hacer pero seguro de que era mejor no oponer resistencia Trutxo subió al coche con S. y H.
-"¡Tú, perroflauta! ¿Sabes quienes somos? “-dijo H. sin soltar el volante y mirando por el espejo retrovisor al desconcertado Trutxo-
-"Llámame Luis María, por favor, pues claro que sé quienes sois, sois los hijos de puta que habéis enladrillado el campo y el mar, los chorizos que han comprado la lealtad de media ciudad, los fascistas que controlan el ayuntamiento y lo utilizan como una más de sus empresas, los..."
El último apelativo quedó en el aire porque S. que viajaba junto al Trutxo en el asiento de atrás le propinó un fuerte puñetazo en el pómulo izquierdo que lo dejó sangrando e inconsciente, pero con una extraña sonrisa de felicidad dibujada en la cara.
Durante el camino en coche H. comenzó a pensar y a recordar. Todo estaba sucediendo tan rápido que le daba la sensación de que se le estaban escapando detalles de importancia.
En primer lugar, cuando estaban en el bar del Jose y llamaron para dar la trágica noticia, por qué cojones llamaron a S. y no a él, su esposo.
Otro detalle que le había llamado la atención había sido que S. se refiriera delante del delincuente ese de las rastas -el tío más pringao que había conocido en su vida- como 'su mujer'.
H. llegó a la conclusión de que S. le ocultaba algo y, lo que es bastante peor, el muy hijo de puta se había estado tirando a su mujer.
Mientras H. reflexionaba sobre estas cosas S. le miraba con esa cara suya de corderito degollado, de buena persona. Nunca antes nadie había tenido una mirada que concordara tan poco con la realidad. S. detestaba a su amigo. No soportaba que fuera tan murguero, siempre dando consejos, siempre diciendo a los demás lo que tenían que hacer. Y luego, a la hora de la verdad, su mujer terminaba buscando entre las piernas de otros lo que el capullo de su marido no era capaz de darle.
H. mira por la ventanilla y ve al "Bolas", le saluda con un movimiento de cabeza y se vuelve hacia H. y el pringao del Trutxo.
- “¿A ese lo conocéis?”-
- “no, yo no”.- le dice el hijoputa mentiroso de S.
- “Pues claro, el "bolas", gran cabrón y mejor persona.”- Suelta el Trutxo sin pensarlo.
16 comentarios:
Bueno, la cosa se está poniendo interesante. Vamos, zagales que si seguimos así el año que viene nos repartimos el Planeta entre tos.
Otra cosa que quería decir es que el More puso un comentario en un blog que defiende a Israel y han contestado. Se puede ver en el artículo, Que vienen los reyes, judíos.
oye algun adinistrador amable me vuelva ainvitar que olvidé la contraseña y mi nombre de usuario. ¿Hace falta decir quién soy?
ya no hace falta
Oye, dejarse de rolyos y no meterse más con los judios. Yo no quiero murgas. Vaya a ser que nos dejen sin aspirinas o sin depilaidis y eso si que no eh, eso sería na más que sufrir y padecer, un sinvivir vamos. Saludos trouperos, pronto la maketika!!!!
Que tengan huevos a dejarnos sin aspirinas, no las queremos! no queremos sus depileidis!
Ahora, que ellos vayan pensando como fregar el suelo... Porque les vamos a bloquear el mercado de la fregona! y veremos a ver si el del ChupaChups también!
Pd: Pa mi.. que el Copi es judio. Esa nariz... no me fio.
Ya es hora de que quiteis lo del boikot a Israel, la gente creerá que todos los murcianos somos unos nazis como vosotros. Basta de antisemitismo! EStoy seguro de que borrareis el comentario, pero me da igual.
Ni quitamos los del boicot, ni borramos tu comentario, quienes se están comportando como nazis son los dirigentes israelíes y quienes les hacen la covertura intelectual.
Te invito a que expongas tus argumentos, seguro que sale algo constructivo.
"S. era un tio de los de toda la vida, un tio típico del pueblo, que todos conocían, igual que antes habían conocido a su padre y a su abuelo.
Su padre hacía unos años que había muerto y él había quedado con la herencia de una carnicería del pueblo por todos conocida. Antes, esta carnicería había pertenecido a su abuelo, pero eran otros tiempos. Su abuelo repartía la carne por el pueblo en carro, como digo, otros tiempos, S. apenas lo recordaba.
Además de la carnicería S. también heredó el mote, "Ese", como también llamaban a su padre y a su abuelo. "Ese" o "S", era el nombre de la carnicería, pero en realidad era debido al apellido de su abuela, Mª del Carmen Ese Triguero.
Su nombre era Javier, pero casi nadie lo llamaba así, sólo en temas de negocios y con gente sin confianza.
Con el tiempo Ese había conseguido levantar el negocio de la carne y convertir la pequeña y sencilla "Carnicería Ese" en "Cárnicas Ese", contando con dos mataderos propios y una flota de más de 30 camiones a su servicio. La vida había sonreido a Javier Ese y todo le iba muy bien, ya se encarba él de recordarlo siempre en esos eternos almuerzos con sus amigos: "mi abuelo en carro, mi padre en la carnicería y yo, a base de sudor, trabajo y noches sin dormir he conseguido labrarme un buen futuro".
Además S. ya estaba haciendo sus pínitos con la construcción..."
La gente dejará de pensar que los murcianos somos fachas y gilipollas cuando dejeis de votar al puto Valcarcel
Yo no voto a Valcarcel, lo que parece que tu si porque callas mi opinion. Que malos sois con lo del boicot a Israel la gente pensara que sois de Jamas. Que malotes sois!
Juanjo te informo de dos cosas para ser irónico es imprescindible decir algo inteligente, si no, simplemente dices estupideces. Y para ser de derechas no hace falta votar al PP.
De todos modos aún esperamos que nos ilustres con algún argumento o alguna opinión bien hilvanada.
Raulito, burguesito, dejate de ir de progre que tienes el mercedes mal aparcado. No te confundas que nos soy de derechas que soy maoísta!
Ya, a mi como si eres del barsa y te la machacas con la tapa de un baúl. No vale aprenderse el libro del revolucionario de memoria, ni decir que eres maoista. Piensa por ti mismo y danos argumentos en vez de isnsultar.
Oye more no insulto digo lo que hay. He estado viendo este blog y veo que ahora que estais con la historieta de H y demás os olvidais un poco de las cosas serias y to eso. Ha visto que dudais de lo que dice MAR de pujol, y es que pujol no es de ultraderecha, esta más alla. pero bueno segun vosotros sera de ERC. Venga a leer los periodicos que son baratos!
ostias moreno mu buena tu continuacion, sinceramente la historia ees tuya, tu llevas el ritmo.
Ese había pasado a convertirse, de la noche a la mañana, en la comidilla de todas las conversaciones. Los motivos eran evidentes. Por un lado su ascenso económico, rápido, sorprendente y lleno de sospechas, lo habian convertido en un personaje público dentro de ese pueblecillo de paletos,pero más que por algún atisbo de moralidad, por pura y llana envidia. Todos los que cuchicheaban sobre él cuando pasaba por delante habrian hecho los mismos trapicheos sin pestañear. Por tanto no era por cómo lo tenía, sino por lo que tenía. Por otro lado la muerte de la señora M.Ese estaba situado muy cerca, tal vez podría ser culpable. Además habia en su comportamiento algo extraño justo desde el momento en que llegó la noticia. Era como un nerviosismo algo histérico. Parecía como si estuviera obligadio a seguir unas pautas de comportamiento, que en vez de alejarlo, lo acercaban más al crimen. La conducta era la tipica que seguiria un sospechoso que pretendiera disimular.
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