5 ago. 2012

Tineo.

La oferta lúdica en el Principado de Asturias este primer fin de semana del mes de agosto ha sido muy amplia y variada: por un lado tenemos la feria de muestras de Gijón, las actuaciones folclóricas por las calles y plazas de Oviedo. Por otro lado tenemos la 55 edición del descenso a nado de la Ría de Navia, la internacional competición piragüista del río Sella en la que un cuarto de millón de festeros se reunen para beber y dar la paliza a los amigos con historias varias, el rally sidrero de San Félix, el Xiringüelu o Xiringüelo que es una especie de romería asturiana en la que se danzan unos bailes preciosos al son de las bandas musicales del principado en un pueblo llamado Pravia; la cuestión acerca de este evento es que se convierte en otra bacanal en el Prau Salceo.
De este modo me decidí por visitar un pequeño pueblo del occidente asturiano, no muy alejado de Ribadeo y Pravia, donde se ha celebrado un festival del Chosco, un embutido que se define tal que así: "...desde tiempos ancestrales nuestros antepasados ya elaboraban el chosco con cabecera de lomo y lengua de cerdo, adobadas con sal, ajo y pimentón y después embutidos en la tripa que le da su nombre, el ciego del cerdo. Todo ello ahumado con la mejor leña de roble de nuestros bosques y curado con el aire puro de nuestra tierra..."
La mañana de hoy domingo 5 de agosto de ha presentado cálida y soleada, desde el autobús se podía deleitar uno con la belleza de montes, sierras y prados. Uno de las primeras localidades que se encuentran en el camino es Grado y en ella se pueden apreciar algunas casas de los indianos; sin duda este tipo de construcción es extravagante en el marco donde se situa, no obstante su arquitectura magnánima pero clásica contrastada con vivísimos colores me despierta simpatía.
La simpatía se convirtió en sonrisa cuando más adelante pasamos por un pueblecito llamado Casazorrina y un poco antes por Cornellana donde se encuentra una casa de comidas fundada antes de la guerra (1932) "Casa Grana" es su nombre y en su frontispicio encontramos un divertido mensaje que reza así: "Bocadillos calientes de ternera las 24 horas. De Cornellana a la Habana no hay bocadillos como los de la casa Grana".
Una vez llegados a Tineo uno se puede acercar a la plaza del ayuntamiento a preguntar por referencias y de lo primero que ha de oir es "sí, oh", de ese modo, siguiendo las indicaciones por un camino empinado se llega a la hermita de San Roque en cuya explanada se encuentra la feria con varios puestos de venta y las cofradías amenizando la jornada con la música de las gaitas y los tambores.
Al medio día el día sigue soleado aunque comienza a refrescar. Ascendiendo desde Tineo a los verdes cerros nos encontramos en una vía nombrada como Camino de Santiago Primitivo, concretamente la etapa Tineo- Pola de Allande (27,9 km). Al parecer la anduvo Fernando II el Casto.
En la orilla de la vereda podemos encontrar varias fuentes, es una conocida tradición celta el tomar las fuentes como bienes sagrados y es una tradición de la Iglesia el poner su sello a las tradiciones, así que esta linda fuente donde te dolían los pies del frío tras meterlos unos instantes, está dedicada a San Juan Bautista. A la orilla del camino también encontramos la casa de un particular que vende ovejas para hacer calderetas, lo que se dice un plato caliente y rico en calorías puesto que no todos los lugares son iguales y si bien yo doblaba el cuello lateralmente cuando los tinetenses me aseguraban que bregar con el ganado con las bajas temperaturas que se dan es muy duro; ellos hacían lo propio cuando imaginaban coger melones y tomates a altas temperaturas.
Otro punto a destacar de Tineo es la exuberancia de su naturaleza adornada por innumerables hortensias de las más variadas gamas de color, desde los tonos fucsia, a los diversos tonos azules, amarillos...
Mientras regresaba al pueblo del camino que sigue hacia Santiago una mujer que barría la puerta de su casa aseveraba en voz alta "va a llover en seguida". En realidad a las 18 horas cuando tomé el autobús de vuelta no había llovido pero el cielo estaba completamente encapotado y para un murciano como el que aquí escribe era como viajar de una tarde fresca de fin de verano a un anochecer frío de invierno cuando se te ponen las orejas rojas y aunque las calientes siguen molestando. Estoy seguro que antes de terminar el día aquella señora habrá acertado.
De ese modo seguí recorriendo las angostas pero bonitas calles de Tineo disfrutando de un tipo de construcción que a mi personalmente me fascina; los graneros asturianos, construcciones elevadas entre 4 y 6 metros con tejado en forma piramidal. Los pilares, también llamados "pegallos", son de piedra y la "muela" una ancha piedra colocada de base impide el paso a los roedores. Otra de las principales funciones de estos graneros consiste en preservar la cosecha de la humedad. Obviamente en nuestro tiempo estos graneros están en deshuso, sin embargo, pese a su abandono son muchos los que siguen en pie y algunos inclusos son reformados y decorados por sus dueños con flores.
Recorriendo el centro urbano pasamos por el paseo de los Frailes, a la izquierda la travesía de la Torre que desemboca en la calle llamada emigrantes tinetenses, la cual vuelve a desembocar en un granero.
En el Bar Sidrería el Refugio el menú consistió en dos chatos de tinto, una ración de queso de oveja, otra de chosco y una manzana de postre, todo por 8.50. En el bar había dos señores, uno el propietario y otro un señor menudo con barbas marxianas viendo la final del badminton masculino de los J.J.O.O. entre un malayo y un chino que no solo se llevó la medalla de oro sino que tenía una cruz de tono azulado tatuada en el brazo izquierdo. ¡El mundo es un pañuelo! Y no sólo eso sino que nos hallábamos al pie de la carretera que sube a la sierra de San Roque que lleva al  Campón y al alto de Gusterian o Gustillan, que se encuentra a 1200 m. de altura y donde a Miguel Indurain le dió la pájara que le haría retirarse de la Vuelta '96. El señor de barbas marxianas aseguraba que en una localidad cercana conocida como "El Peligro", Indurain iba el primero, pero llegando a Tineo las fuerzas comenzaron a desvanecerse. Para reirnos el señor bromeaba diciendo que alguien borró el cartel de El Peligro y puso ¡Cuidadín Cuidadín!

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