10 ago. 2012

El universo simbólico de los evuzok.


Este ensayo aborda el análisis de un fenómeno cultural que en la cultura evuzok vertebra todo su universo simbólico a la vez que lo ordena. Este fenómeno consiste en un mito fundacional de la cultura evuzok en varios sentidos: Por un lado es una especie de génesis de su mundo debido a que explica la existencia de los árboles y demás vegetales, de los animales, del hombre y la mujer. También explica la existencia de órdenes opuestos como el día y la noche, la salud y la enfermedad...
Los datos descriptivos de este tipo de manifestación social propio del pueblo evuzok que vive en el sur de Camerún, de sus agentes y de sus ritos, es decir, el trabajo de etnografía del cual extraigo la información para este ensayo, proviene exclusivamente de mi lectura del libro de Lluis Mallart sobre los evuzok1. En él se narra el mito de Zamba y Evu, dos seres opuestos que están detrás de la razón de ser del universo evuzok.
En el principio Zamba estructura el universo y hace al hombre y la mujer2. La obra de Zamba es evidentemente buena porque en ella hay orden y paz. Las aldeas son espacios de organización social en los que el hombre puede vivir cómodamente y con seguridad. Zamba ofrece al hombre y a la mujer la oportunidad de crear una cultura siempre y cuando obedezca a sus reglas. Por ejemplo, el rito fúnebre de enterrar a los muertos es consecuencia de un hecho mítico en el que durante un tiempo en el que Zamba se ausento de Nsola3, la región de los evuzok, una persona murió. En ese momento no existía ninguna norma establecida que indicara como se debía actuar en el caso de una defunción. En un primer momento la comunidad decidió dejar al muerto en su lecho y esperar al regreso de Zamba, sin embargo con el pasar de los días el cadáver comenzó a desprender un hedor nauseabundo por lo que se decidió enterrarlo y acabar así con ese problema. Finalmente cuando Zamba regresó reprendió a sus súbditos por haber tomado iniciativa propia sin tener conocimiento de causa y condenó a los hombres y a las mujeres a seguir enterrando a sus muertos y a quedar con la intrigante incógnita acerca de que cual es su sino tras la muerte. Por consiguiente, podemos concluir que el buen obrar es aquel conjunto de acciones que se rigen bajo los dictados que Zamba estableció y se transmiten de generación en generación. Sus beneficios son la paz y orden social, la salud y la buenaventura.
Por el contrario tenemos la existencia de Evu que es un ser con forma de hombre pero que no se integra en la sociedad, su hábitat es la inhóspita selva donde vive en soledad. Evu vive de forma salvaje, se alimenta de forma completamente insalubre. Ingiere carne de caza y no se cuida en cocinarla o desechar sus desperdicios que se acumulan alrededor del gran árbol en cuya corteza reside. Evu es un ser fuerte cuyos instintos le permiten vivir en la opulencia de todo aquello que la selva ofrece sin problemas, pero es incapaz de crear formas de organización superiores que infieran a su vida belleza y dignidad.
En un principio Evu no interfería en modo alguno con la vida de las aldeas que gozaba de una perfecta armonía. La historia de su integración en la cultura del hombre y la mujer se debe precisamente a una mujer que desobedeciendo las órdenes de Zamba se adentró sola en la selva y se encontró con Evu en su árbol morada. Evu le ofreció que se sirviera a su gusto de cuanta carne de caza quisiera y la mujer accedió con gusto, llegando incluso a llevar parte de ella a su aldea y compartirla con su vecindario sin decir nada acerca de su procedencia. La mujer continuó acudiendo a sus citas con Evu y de un modo piadoso le sugirió que la acompañara a la aldea para vivir en orden y dignidad. Evu le dijo que no podía caminar y que la única forma de ir sería dentro de su seno.
Este fue el modo en que Evu se arribó al mundo humano e introdujo las penurias entre las que podemos destacar el hecho de morir que si bien Zamba determinó tras su ausencia que habría que enterrar a los muertos, Evu es la causa genealógica. Zamba y Evu son dos conceptos opuestos que se situarían en la parte más alta del sistema cultural evuzok atendiendo a una taxonomía que fuera de lo más concreto a lo más abstracto. Una de las principales características de la cultura evuzok enmarcada dentro de lo que Lévi-Strauss llamó pensamiento salvaje4 y lo diferencia del pensamiento propio de nuestra gran civilización técnico-científica, estriba en que los elementos de su universo cultural se clasifican en categorías que no son equiparables a las nuestras. Por ejemplo, el arte de curar o medicina reviste elementos rituales que una mente occidental encuadraría en la esfera de lo onírico, a la vez que también contempla como causas de la enfermedad fenómenos de carácter social como riñas y disputas con paisanos.
El mundo de Zamba y el mundo de Evu son dos categorías universales que podemos encontrar en cualquier cultura. Esto encaja perfectamente con la hipótesis de la unidad psíquica de la humanidad. El hecho de que fuera una mujer quien introduce a Evu en el mundo de los humanos nos recuerda al mito del destierro del paraíso de la religión judeo-cristiana. Evu no es sólo símbolo de la muerte y los males sino que a la vez es una vía de acceso al conocimiento tal y como lo es el símbolo de la serpiente en la cultura antes mencionada, también es símbolo de la gula pues siempre comía carne y no gustaba de comidas vegetarianas. Cuando Evu llegó a la aldea en el seno de la mujer consumió toda la carne que allí había mientras seguía demandando aún más. Cuando la mujer no pudo satisfacerle tuvo que entregarle a su hijo apareciendo así la muerte tal y como hemos mencionado más arriba. El abstenerse de comer carne de caza es propio de Zamba del mismo modo que el abstenerse de comer carne en cuaresma es propio de piedad al dios judeo-cristiano.
Si descendemos en esta ficticia escala clasificatoria, puesto que esto no es más que un utillaje creado por la etnografía para poder expresarse; podemos llegar al nivel de los hombres, de las mujeres y de los vegetales. Los animales y las plantas poseen una categoría distinta en lengua evuzok5 que los diferencia ontológicamente. Definiendo esta diferencia en oposición a nuestra cultura, podemos decir que las ciencias de la biología, la anatomía y la genética por citar unos ejemplos, no dirían que las plantas son diferentes a los animales sino por su genoma, su composición celular y en un nivel macro por las estructuras de sus cuerpos. En lo concerniente a los animales las diferencias son mucho más estrechas y ya Aristóteles definió al hombre como animal racional, por lo que de nuevo estos tres reinos entran en las categorías ónticas de seres vivos, los dos últimos en animales, etc.
Ahora bien, dentro del universo simbólico evuzok, existen categorías lingüísticas distintas para los vegetales y animales, para las mujeres y para los hombres. Por consiguiente la categoría ontológica ser humano no es un símbolo que tenga ningún equivalente en la cultura evuzok. Tal y como afirma Lluis Mallart “ (los evuzok) para definir al hombre, toman en consideración dos cosas: el carácter específico de su sexualidad y su identidad social”6. Por consiguiente en la simbología evuzok no se establece relación entre animalidad, razón y hombre.
La identidad sexual y social de los hombres es estable, en cambio la de las mujeres es cambiante tanto por su posición de novicia, madre y su posición después de la menopausia, tanto por el hecho de que la sociedad evuzok es exogámica y patrilineal, lo cual viene a traducirse en que el hombre vive toda su vida dentro del la etnia y el clan en el que nació, y la mujer, en cambio, muda esta posición en el momento de su casamiento cuando pasa a formar parte de la etnia y el clan del marido. Finalmente, en lo que concierne a los animales y plantas, la oposición macho-hembra se da debido a su evidente función reproductora, pero esta oposición al no tener ninguna consecuencia social no es un hecho simbólico que se pueda comparar en absoluto con el del hombre y la mujer.
Continuando con el análisis simbólico del hombre y la mujer evuzok, constatamos que en la esfera de los ritos es el hombre quien tiene potestad para ordenarlos y dirigirlos. La mujer fue quien introdujo las artes y saberes de Evu, pero al mismo tiempo sus capacidades de acceder a semejantes poderes son infértiles. Un ejemplo de este hecho nos es narrado por Lluis Mallart al hablar de una mujer viuda “reputada por su saber médico y de la cual se decía que poseía el poder de <> lo que sucedía en el mundo nocturno de los brujos sin acceder él”7. Según este relato parece que a esta mujer se le concedía una especie de licencia simbólica debido a sus capacidades, pero sin llegar a otorgarle la categoría de miembro real de la comunidad de la magia y la brujería. En efecto, son solamente los hombres quienes pueden acceder a tan especial distinción dentro de la sociedad evuzok.
Los hombres por su nacimiento pueden pertenecer a tres categorías en lo que respecta a la magia y la brujería. El honor más alto es concedido a aquellos que poseen conocimientos del otro lado de la realidad pero sin llegar a ser brujos, mientras que entre estas categorías opuestas se encuentran aquellos hombres que no poseen poderes psíquicos y gnoseológicos significativos o destacables. Este primer poder emana de Zamba y la sabiduría de sus portadores es una autoridad legítima para todo miembro de la sociedad. Estos hombres son llamados mmimie que viene a significar algo así como <>. Los mmimie dirigen los ritos sociales que se llevan a cabo a plena luz del día y cuyos efectos son tan beneficiosos como lo pueden ser sus profecías. Estos hombres suelen adquirir grandes conocimientos acerca del arte de sanar. De este modo se convierten también en ngengang, es decir, curanderos capaces de sanar mediante la combinación de plantas medicinales y ritos. La sanación física va acompañada de una especie de depuración de maldiciones provocadas por brujerías lo cual otorga un estado de equilibrio y protección a sus pacientes.
Hay que hacer notar que la simbología que emana de las figuras de los mmimie y los ngengang fue vista por los agentes de los comandos de colonos, ya desde un principio, como elementos opositores al poder que ellos iban a ejercer sobre esas tierras y sus gentes. Por consiguiente gran parte de la labor de estos comandos de misioneros cristianos fue perorar y luchar activamente contra estas figuras con el objeto de relegarlas de su alto estatus. De este modo se llegaron a suprimir ritos tales como el del melan en el cual estos hombres se iniciaban como mmimie y en el cual a través de los efectos narcóticos de una raíz llamada alan8, los nuevos mmimie adquirían los conocimientos de los antepasados acerca del orden del universo y los modos de organización social que se remontan a Zamba. Esto fue visto por los alemanes y franceses que ocuparon aquellas tierras como un rito mediante el cual, además de consumir drogas, se publicitaban en estas sociedades ideas místicas acerca de falsos dioses y falsas religiones.
No obstante, la realidad es bien distinta puesto que en el idioma ewondo de los evuzok, no existe un concepto que pueda ser traducido por religión y el aludido conocimiento acerca de los antepasados si bien tiene un punto de partida en Zamba que habría sido un ser creador, no poseen una significación simbólica mística. Estos conocimientos serían más parecidos a los griegos de la antigüedad referían con los αρχάι φυσικέ, es decir, aquellos principios que la naturaleza revela a la cognición humana a partir de una experiencia directa y desnuda, carente de tecnología y todo el utillaje conceptual de las ciencias modernas.
Por último tenemos el poder de los brujos que emana de Evu y cuya práctica está asociada al mundo de la noche, los brebajes y pociones propios de un arte fugitivo y que pueden llegar a ser clasificados como totalmente perjudiciales para la sociedad. Existen distintos tipos de Evu y no todos tienen que ser dañinos para la sociedad, algunos de estos poderes pueden ser utilizados con fines positivos. Existe un rito entre los evuzok por el cual se puede identificar si un bebé con pocas semanas de vida es portador de Evu. El hecho de que así sea no implica directamente que ese individuo sea repudiado puesto que dependerá de su carácter adulto si se previene de desarrollarlo y utilizarlo. Además los actos dañinos que pueden cometer los brujos poseedores de Evu se realizan virtualmente durante la noche, son completamente furtivos por lo que no es fácil agraviar a un hombre a la luz del día a no ser que existan pruebas más que fehacientes de sus fechorías. Los actos delictivos son atribuidos a un desdoblamiento del cuerpo durante la noche y se efectúan de una forma puramente simbólica.
Tras la llegada de los colonos y la introducción paulatina del cristianismo en esta cultura, las autoridades mmimie y ngengang van desapareciendo poco a poco. No obstante observamos como se constituyen en esos eslabones generacionales que mediante estructuras simbólicas mantienen vivos los conocimientos sin los cuales su pueblo podría progresar, especialmente en estos casos que se caracterizan por no poseer forma alguna de escritura. Además los rituales tienen un importante papel cohesionador de la sociedad. Los mmimie y los ngengang son autoridades en los momentos dedicados al ritual. Si un ritual tiene como protagonista a un miembro de un clan en especial, sus varones toman parte activa en su preparación, desarrollo y desenlace por lo que la comunicación entre unidades clánicas queda asegurada del mismo modo que la kula comunicaba a los pueblos de la melanesia del sur. Todos los miembros de la comarca acuden al lugar del rito y allí conviven durante un espacio de tiempo que en principio no está predeterminado.
Por otra parte, las autoridades de los ritos no son equivalentes a las autoridades sociales puesto que el hecho de ser mmimie o ngengang no está relacionado con el de poseer más tierras y que estas sean más fértiles.
Además los evuzok aceptaron el cristianismo porque sus ritos y los sacerdotes misioneros eran vistos como elementos culturales paralelos que no amenazaban sus formas de organización social. Hemos dicho que en los evuzok no tienen un término lingüístico que podamos traducir por religión. Sus artes mágicas están destinadas a solventar problemas que requieren acciones y fuerzas de la tierra, enfermedades, infortunio en las cosechas, etc. Tal y como dice Malinowski9, sus problemas no eran atribuidos a fuerzas tan omnipotentes que sólo el culto a un dios podría salvarles gracias a que éste se apiadase de ellos. Por ello pertenecen al ámbito de la magia y no al de la religión, las fuerzas que se invocan aquí son fuerzas de la naturaleza, no trascienden a este mundo.

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