31 ago 2010
28 ago 2010
Caritas in veritate
A día de hoy, nadie se alarmaría, llevándose las manos a la cabeza, si alguien le revelase por lo bajo, la importancia del dinero en el comercio de nuestra vida diaria, porque, a todas luces, hemos aprendido desde la más tierna infancia que “todo se compra y todo se vende”. Esta fetichización o mercantilización de las relaciones humanas en el seno de las sociedades modernas viene de lejos y tanto eminentes filósofos como destacados escritores, comenzarían a encuadrar este fenómeno, teniendo siempre en cuenta, el valor añadido del dinero en la confección de la sociedad moderna, durante la segunda mitad del siglo XIX, así como su incidencia inmediata en la conformación de la condición humana.
Encontramos, pues, en esta primera etapa de la reflexión en torno al fenómeno del dinero, la paulatina aparición en el panorama literario francés del “dinero” como símbolo emblemático de
A pesar de la reticencias iniciales elevadas por una cierta parte de la intelectualidad hacia la inmoderada asunción del homo economicus, no podemos olvidar que, cual nos pese, siempre ha existido una institución que ha tildado la reducción de la naturaleza humana a un burdo proceso mercantil cómo una aberración propia del progreso y la modernidad. Esta fuerza centrípeta, garante de los valores propiamente humanos, ha sido
29 jul 2010
...HASTA LA REFORMA FINAL
Desde que comenzó la penúltima ofensiva neoliberal que usó a Grecia como cabeza de turco (“ojo –dijo la oligarquía financiera- esto os puede pasar a todos”), el PSOE ha dado una lección de doblez política. Su discurso no ha dejado de ser social, de usar los derechos sociales y de los más débiles como coartada, pero sus acciones –las medidas socioeconómicas que dibujan un futuro gris y de sometimiento a los empresarios y los poderes económicos- han recibido el beneplácito del FMI (cabeza más identificable de la oligarquía financiera) y han merecido más de una palmadita en la espalda de nuestro presidente que como sus antecesores empieza a sentirse reconocido como estadista internacional.
A pesar de esto aún escucho demasiado a menudo, entre militantes y votantes del PSOE las consignas oficiales, usadas como un mantra, o el socorrido “no le queda más remedio”. Esta expresión es la que realmente me preocupa, si no le queda más remedio es que hemos admitido que vivimos bajo la dictadura de los mercados y en lugar de mostrar rechazo, rebeldía o al menos enfado, en vez de pensar en el modo de desembarazarnos de semejante ataque a nuestra democracia, ¿lo aceptamos?
Esta forma de actuar de Zapatero y el PSOE demuestra lo que muchos ya sabéis, que nunca fueron de izquierdas, de serlo hubiesen actuado como si hubiese miles de alternativas (esa es la lucha contra el pensamiento único) o ante la imposibilidad de hacerlo hubiesen hablado con claridad al país y hubiesen dimitido.
De hacer caso a El País –que siempre está dispuesto a echar una mano progresista- tenemos que creer que “El PSOE dificulta las causas del despido en el último momento”. La aprobación parlamentaria de la reforma laboral ha dejado un texto (aún empeorable en el senado) realmente espeluznante, el despido objetivo podrá justificarse "en casos tales como la existencia de pérdidas actuales o previstas, o la disminución persistente de su nivel de ingresos, que puedan afectar a su viabilidad o a su capacidad de mantener el volumen de empleo". Una empresa con beneficios podrá acogerse al despido de veinte días, con ocho pagados por el estado, es decir, con un costo para la empresa de doce días (los mismos que para los contratos temporales). Y debemos agradecer que esta redacción final sea mucho más progresista que la anterior que contemplaba que “las empresas pudieran rescindir los contratos no solo cuando tuvieran pérdidas, sino cuando cayeran sus ganancias o tuvieran "falta persistente" de liquidez”. Pero no debemos agradecérselo al PSOE, sino al PNV, que hace tiempo que está a la izquierda del PSOE, con quien se ha pactado esta enmienda para asegurar su abstención.
Desgraciadamente esta es sólo la más llamativa de las medidas de reforma del mercado laboral, lo realmente preocupante son las facilidades que los empresarios tendrán para desvincularse de los convenios colectivos y la perdida de efectividad de esta figura ya de por sí poco eficaz para asegurar los derechos laborales.
La utopía neoliberal está un poco más cerca. El paro es el “coco” que a todos asusta, las hipotecas la mordaza y las cadenas. Todos seremos libres para negociar individualmente nuestros contratos, nos comportaremos como buenos chicos para ser clase media endeudada, suficientemente asfixiados como para no protestar por injusticias cercanas o lejanas. Le agradeceremos al patrón su generosidad y seremos buenos demócratas votando una vez a A y otra a A´.
Vosotros veréis que hacéis el 29 de septiembre…
23 jul 2010
"VIVIMOS EN LA DICTADURA DE LOS MERCADOS"
17 jul 2010
Dos maneras de contar una noticia rigurosamente cierta
Condenados dos estadounidenses por espiar para Cuba:
Kendall Myers de 73 años ha sido condenado a cadena perpetua por un tribunal estadounidense acusado de espiar para Cuba. En noviembre pasado Myers se declaró culpable de tres delitos de conspiración y uno de fraude.
Su mujer Gwendolyn ha sido condenada a casi siete años de cárcel por un delito de conspiración para conseguir y transmitir información de defensa nacional.
Reggie B. Walton, el juez del caso les espetó, tras escucharles declarar que comparten los ideales y sueños de la Revolución cubana, que deberían haberse ido a Cuba y les acusó de ser traidores a su patria.
(Más o menos así lo cuentan los medios)

Dos nuevos presos políticos en EEUU
Dos nuevos presos de conciencia, acusados de traicionar a la patria, engrosaran las cárceles estadounidenses. Kendall Myers de 73 años y su mujer Gwndolyn han sido condenados a cadena perpetua y 81 meses de prisión respectivamente.
Acusados formalmente de recibir financiación de una potencia extranjera, Cuba, y conspirar contra la seguridad del estado, la autentica razón detrás de su condena es su activismo social y su compromiso con la libertad tanto en Cuba como en Estados Unidos.
La comunidad internacional debería replantearse sus relaciones con Estados Unidos y adoptar medidas de presión que conduzcan a un mayor respeto de los derechos humanos y la liberación de todos los presos políticos.
(Así lo contarían si hubiese ocurrido en Cuba)
PD. Libertad para Leonard Peltier, Mumia Abu Jamal, los cinco heroes cubanos y tantos otros.
10 jul 2010
1.
En mis sueños,
Ataviado con blancas túnicas
Azucenas y gladiolos.
Rezuman humeantes sahumerios,
Esquirlas de espuma celeste
Se columpian en el pábilo
De negros incensarios.
Con lejanas voces
Zahiriendo pechos encrespados
Alguien lanza suspiros,
Lágrimas y adioses.
Al fondo,
Viudas de longos cabellos.
Acompañan,
Con la vista empantanada,
El rostro imberbe,
Seco, frío, glacial,
Pálido, calmo y mortecino.
Labios sellados.
Ojos develados,
Vueltos al Eterno.
Risas amagadas
En ríspidas facciones.
Flácidas manos,
Entrelazan el regazo
Y Reposan de fatigas indecibles.
¿Dónde está tu voz
¿Adónde marchas en lóbregos inviernos,
Siguiendo el rastro a las ciegas golondrinas?
Vuelve. Conciliando adioses y holocaustos,
Persigue claros de luna
O incendiarios rosicleres levantinos.
¿Adivinas ecos funerarios?
Postreras luces otoñales,
Al reclamo de mil piadosas bendiciones.
Te asomas tras la amura del mundo,
Rememoras y consternado, desfalleces.
Una vez más contigo,
Desesperas tu presencia.
Vástago de raza maldita.
El alma pavimentada de recuerdos,
Abrazas crepúsculos opalinos.
Silencio: allí nunca hubo hombres,
Siquiera palabras,
Tan sólo estrellas
Y algunos murmullos.
3.
La bella Helena
Oculta,
Tras la seda de velos lunares
Contempla, caediza
Vírgenes estrellas,
Teas divinas
Centelleantes zafiros.
Mas,
Con fingidos asertos
Vuelve los rostros,
Vulpinos – sus pasos-
Acechando débiles pisadas
De aquél,
Quien tañe tiernas melodías.
De un cabello,
Enroscado entre los dedos
Acabará,
Parasiempre,
Sin saberse, condenada.
Por hechizos y zalemas codiciosas
Y aquél,
Que por dehesas
Se extraviase.
Cabalga sollozando,
Preso por la hiel del labio
El embrujo del dulce arpegio.
¡Desdichado!
Tu desnuda silueta
Palidece.
A la sombra del albero
En silencios de la noche
Y claros de luna levantinos
4.
Apenas sabe su ayer
Mustia,
Cual otoño caprichoso.
6 jul 2010
Diderot, Jacques le fataliste.
Il viaggiatore
So pretexto de buscar un poco de compañía en un solitario albergo a medio camino entre Siena y Florencia, el joven blondo, después de preguntar educadamente, tomaría un asiento libre bajo el soportal. Mientras contemplaba en silencio aquel cielo estrellado, el pálido resplandor de la luna acariciaba su cuerpo marmóreo, dejando entrever los delicados contornos de su rostro imberbe.
- La luna – soltó sin más preámbulos-, tea divina de soñadores, junto con las estrellas, testigos mudos de nuestra historia, siempre me acompañan haya por dónde voy. Me piace molto esta calma y sosiego. ¿Es la primera vez que visitas
- Sí, ¿cómo lo has adivinado?
- Siempre hay una primera vez para todo. No hay más que fijarse en tus ojos – comentó con un risueño deje burlón dibujado en sus labios-. Aún no se han cansado de admirar este maravilloso cuadro que nos brindan las noches estivales en
- Vengo de España y mañana mismo me marcho a Siena. Voy a pasar el verano allí.
¡Siena! – exclamó- Una ciudad encantadora con sus enhiestas murallas, angostas callejuelas, acogedores restaurantes, fortalezas, palacetes y hermosas plazas ¡
- ¿Qué te parece, pues, Andalucía? Es una tierra adorable con sus flores de azahar, su alacre desparpajo y sus plácidos atardeceres.
- Sí, una tierra de ensueño. Me entusiasman los tesoros culturales de
- ¡Claro! Pero todo eso es historia. Aquel paraíso terrenal que tanto te atrae se ha convertido en un enorme erial. La convivencia entre las diferentes culturas, en ocasiones, se hace muy difícil y durante la última década hemos asistido al bochornoso espectáculo de algunos estallidos provocados por el racismo más abyecto.
- Sí, algo he podido advertir durante mis acompasadas estancias. Aunque, bien dicho, el racismo encubierto es, por supuesto, uno de los muchos estigmas de España, pero también recuerdo, sin ir más lejos, que durante mi último viaje, el país estaba salpicado por escándalos de corrupción aquí y acullá.
- Es cierto. Esa es una de las principales secuelas, entre otras muchas, de una transición democrática defectuosa como la nuestra. Una transición mal ejecutada y orientada por dirigentes sin ninguna experiencia, a causa, claro está, del régimen y la clandestinidad de los partidos políticos.
- Bueno, en ese caso y ante la inesperada rapidez de los acontecimientos no cabía otra alternativa ¿Quién se hubiera encargado poner en marcha la transición? Pero, dime, según tu opinión, ¿cuál fue el mayor error?
- Yo juzgo que el principal error ha sido, es y será el Estatuto de las Autonomías, dónde alcaldías y ayuntamientos, ya sean autonómicos, provinciales o municipales, gozan de un poder ilimitado para la planificación administrativa de sus territorios. Este modelo, tan alejado de Madrid, no funciona porque de tanta manga ancha, algunos concejos, sobretodo municipales, se han convertido en pequeños gremios de poder local fuera de toda ley y moralidad.
- De ahí, deduzco, procede la onerosa confabulación entre la polilla de empresarios locales con ansias de enriquecerse y los funcionarios públicos, llámense alcaldes, concejales, cabos, brigadas o fiscales, emponzoñados ante la atractiva perspectiva de colmar sus arcas particulares con un dinero caído del cielo como agua de mayo, que tantísimas veces he tenido la oportunidad de leer en los periódicos y escuchar en la televisión.
- En efecto. ¡Qué se podría esperar de esa gentuza! Aunque, una vez que la corrupción logra adueñarse de algún sector del ente público, no creas que todo se reduce a ese sólo ámbito infectado, siendo suficiente el someterlo a una cuarentena preventiva para erradicar el mal. No, las cosas no son tan fáciles. La corrupción se propaga como la peste: desde la judicatura a los cuerpos encargados de mantener el orden público. Si comenzara a relatarte escabrosas historietas sobre los abusos de poder acometidos por los encargados de salvaguardar el orden público, te aseguro que podríamos estar hasta mañana.
- Eccolo qua! Tienes toda la razón, algo similar ocurre en Italia. Aquí nuestra mayor lacra proviene de la afamada camorra, enraizada incluso en muchos ámbitos del sector público. En ocasiones, me he preguntado como se podría acabar con todo este Gran Casino. En Italia es harto complicado, pero ¿crees que en España las cosas son diferentes?
- Sinceramente no sé si podríamos llegar a cambiar la situación, pero sí, al menos, maquillarla.
- ¿De qué forma?
- En principio deberíamos comenzar con la desintoxicación de aquellos ámbitos del poder más afectados por la corrupción, denegando muchas de las funciones administrativas ejercidas unilateralmente en los Consistorios municipales, provinciales y autonómicos.
- Te refieres a limpiar aquellos puntos candentes dónde la corrupción podría infiltrase y propagarse con mayor rapidez.
- ¡Exacto! Delegar algunas funciones autonómicas para someterlas a un control mucho más férreo del Gobierno Central. En ese caso se denegarían a los Consistorios funciones tales como la recalificación de terrenos.
-. Sin embargo, considera que eso supondría asimismo una sobrepuja del poder central en Madrid, tanto como una farragosa ralentización en los procesos administrativos. Un poder demasiado centralizado siempre acaba sucumbiendo a su propia medicina. Ahí tienes el desplome de
- Eso son casos extremos. No vayamos tan lejos. Piensa en el modelo francés: uno de los países europeos con una menor tasa de corrupción según publican anualmente los índices de la agencia Transparency International. De todas formas ya había sopesado ese inconveniente, aunque, bien pensado, toda modificación social acarrea consigo un ristra de pros y contras. Con todo, estimo que, en nuestro caso, las ganancias efectivas superarían con creces a las pérdidas. Además no se trataría de una simple y llana transferencia de competencias a Madrid, sino de la implantación de una escala o gradación en los procedimientos de ciertas funciones administrativas.
- No te sigo.
- Un ejemplo servirá para aclarar tus dudas: imagina que un ayuntamiento conchabado con el constructor de turno tiene previsto recalificar unos terrenos, anteriormente adquiridos por este último para la construcción de un complejo urbanístico y, de este, modo incrementar el valor de susodichos terrenos juntos con las enormes ganancias obtenidas de la diferencia entre la compra de los terrenos por parte del constructor, antes de proceder a la recalificación, y su posterior venta a los particulares. En este caso, dónde tanto alcalde como el concejal de urbanismo no dejarían de cobrar sus merecidos estipendios, sólo sería necesario plasmar la firma consensuada de ambos, esto es, el alcalde y el concejal de urbanismo, dando luz verde a la operación.
- A eso se le llama una verdadera “alcaldada”.
- Como decía, tan sólo bastaría la firma de ambos individuos. Ahora bien, en un sistema de gradación administrativa, un proceso tal como la “recalificación” de terrenos, pasaría por diferentes manos antes de llegar a ser efectivo. Esto es, una vez el alcalde y el concejal de urbanismo estampasen su firma en el documento acreditativo, éste pasaría a manos del encargado de tales trámites en la provincia o región, si éste diese su visto bueno, llegaría seguidamente a las manos de un representante autonómico nombrado por el gobierno. Una vez el documento sobrepasase esta doble aduana, sería finalmente enviado a Madrid para revisarlo y zanjar de una vez por todas su proceso de validación en las oficinas de una institución creada para tales efectos.
- Demasiado complicado, ¿por qué no enviar directamente el documento a Madrid?
- Muy fácil: en determinadas ocasiones, las peticiones para la “recalificación” de terruños municipales ni siquiera llegarían a Madrid, porque no adquirirían el visto bueno del representante provincial o, tal vez, el autonómico.
- Ahora veo la gran ventaja de este modelo: para el matrero constructor local es mucho más fácil lisonjear a los funcionarios del Consistorio municipal que llegar con sus halagüeñas promesas de felicidad hasta las altas esferas de Madrid.
- Has dado en el clavo. Es más fácil corromper a una sola persona que a varias de ellas mucho más alejadas del ámbito de influencia caciquil acaparado por los detentores del poder monetario, como los empresarios y constructores locales.
- El único problema me sigue pareciendo la lentitud con la que andarían las peticiones administrativas de los miles y miles de concejos autonómicos, provinciales y municipales.
- Eso son cosas que por el momento no nos atañen, porque el propio sistema se encargará de mejorar y agilizar las tramitaciones una vez sea puesto en marcha.
La noche toscana batía sus silencios quebrados por el inefable parloteo de las tórridas cigarras y el retintín martilleador de los grillos lenguaraces.
- De todos modos, por algún sitio habrá que comenzar si tenemos intención de mitigar y encarrilar otro tanto los deslavazados principios democráticos. A todas luces, tanto por el caso español como el italiano, tengo la amarga impresión de que la mal llamada democracia no anda como debería.
- ¡No te equivocas un ápice! Lo más curioso de todo, o escandaloso, según como se mire, es que ni éste, ni ningún otro gobierno se plantearán nunca verdaderas reformas estructurales capaces de modificar y suplantar los actuales resortes del poder. Como sabes, se habla de las reformas educativas, sociales, económicas, judiciales…pero todo este convoluto de leyes y artículos no es más que una gigantesca bola de nieve despeñándose por una inclinada ladera y aumentando sus proporciones hasta que la bola se desintegre en mil pedazos cuando alcance el pie de la montaña.
- Y en ese caso el choque será tremendo debido a sus enormes dimensiones.
- ¡Exacto!
- Sí, tienes razón, todo eso no son más que aclarados, lavados de cara. Insuficientes, en todo caso, para extirpar los males que aquejan al actual sistema social.
- Voilá! Como la mucama que puliría a diario el suelo escondiendo el polvo debajo del felpudo…
- ¡Hasta que el felpudo se le quede pequeño y el polvo se escape por todos lados!
- Veo que nos vamos entendiendo mucho mejor.
El joven blondo se retuerce sobre su silla, acompañando su movimiento vermicular de una contagiosa y risueña hilaridad que logra enmudecer los calurosos estertores de las cigarras y el gárrulo albedrío de los grillos inquietos.
- Y eso que en España algunos todavía se congratulan creyendo que
- No le des más vueltas; en España siempre están con la misma cantinela, el mismo tira y afloja para desbancar de una vez por todas a la monarquía borbónica e instaurar un régimen republicano como si el advenimiento de
- Eso no son más que algunos alucinados llevados por la inercia de un discurso hecho, vacuo y sepulto. Una sutil faramalla que tocan y retocan, incapaces de vislumbrar otra alternativa factible para trasquilar el actual estado del país. Dime, con la mano en el corazón, ¿crees que
- Por supuesto, no basta con cambiar el nombre del “cobre” para que éste se convierta en “oro”.
- Davvero ma… en este caso, los sectarios defensores del republicanismo, admirado y tratado como una panacea universal para acabar con los males que asuelan nuestra sociedad, bregarían a modo de un obrero persuadido en elevar un muro con pasta dentífrica, porque no le convencen la textura, olor y color del cemento.
- En ese caso más valdría seguir utilizando el cemento a fin de mejorar sus cualidades. Pero, eso no son más que ejemplos y la realidad es que en España el discursillo taladrador de una República salvadora gana adeptos entre la ignara juvenialidad.
-
- ¡Impecable! ¡El maná divino! Ese será el título de mi próximo artículo.
- ¿Escribes? Yo también. Podría enseñarte algunos poemas que he compuesto estos últimos años.
- Con mucho gusto, pero ahora sigamos nuestra conversación y no nos vayamos por los cerros de Úbeda.
- Entendido. Y tú, ¿qué piensas de la monarquía?
- Me dispiace molto ma…no me sonrojo si te digo que yo me declaro monárquico sí, pero de la reina.
- ¿Monárquico, pero de la reina?
- Sí, como bien escuchan tus asombrados oídos: soy monárquico, pero de la reina.
- Ya me lo explicarás con más detenimiento a lo largo de esta noche.
- No te preocupes tenemos tiempo de sobra. Por cierto, llevamos un buen rato charlando y aún no nos hemos presentado…
- Luigi Aquaponte.
- Todo un placer, Luigi ¿A qué te dedicas?
- Sono viaggiatore.
28 jun 2010
Pan y circo
(Tercer acto y final de la primera serie del Ruedo Ibérico)
Bien conocida es desde antaño la necesidad de agasajar al pueblo mediante la puesta en marcha de diversos entretenimientos lúdicos capaces de arrancarles, por momentos, a la miserable monotonía de sus quehaceres diarios y, a la postre, colmar su tiempo libre otium con ocupaciones tan inocentes como el forcejeo asesino de los gladiadores romanos o la animada correría de veintidós almas dándole pataditas a un balón en los abarrotados coliseums modernos. Así, los exuberantes combates de gladiadores organizados en
Por otro lado, la hegemonía del espectáculo en la sociedad contemporánea se ha transformado en un hontanar casi exclusivo de valores en boga. En este sentido podemos pensar en el culto desenfrenado al cuerpo, el hedonismo de la abundancia, el erotismo vulgarizado, la mercantilización del placer, el voyeurismo de libidos virtuales o la transgresión del individuo transgredido, esto es, la afirmación de una individualidad en la mera ruptura de las formas establecidas – pienso en fenómenos sociales tales como “Lady Gaga” o el finado “Michel Jackson”- y la adoración de una nueva categoría social: el famoseo. Hace apenas un año el coleccionable mensual Le Monde Diplomatique presentaba una encuesta realizada sobre la población escolar francesa, niños y niñas entre 8-16 años, respecto a sus futuras inclinaciones profesionales. Así, a la pregunta “qué te gustaría ser de mayor” más del 30% respondería: Famoso. Si la realidad fuera racional y lo racional fuese real, entonces no tendríamos por qué alarmarnos ni con estas estadísticas ni con el trasfondo social que las sustenta. Tan sólo bastaría esperar que la propia marcha de los acontecimientos sociales procediese a su justa rectificación. Sin embargo, allende las especulaciones, se imponen los hechos que, como tales, son impepinables e incontrovertibles. La alianza entre capital y espectáculo, el ensamblaje entre diversión y valores daría lugar a un nuevo tipo de organización social que Guy Debord nombraría “La sociedad del espectáculo” allá por el año 68. Los tiempos han cambiado y de aquel tiempo a esta parte se han multiplicado, acelerado y sobremanera proliferado los avances tecnológicos. Este omnímodo avance de las nuevas tecnologías ha ido acompañado, a la par, de una profunda modificación de las conductas y una amplia revolución de las costumbres – sobretodo en países democráticos-. Las modificaciones cualitativas producidas durantes el siglo pasado se han propagado y sedimentado lentamente en el interior de las casi imperceptibles estructuras de “longue durée” – como diría Ferdinad Braudel- concomitantes a todo proceso histórico. Una de estas modificaciones cristalizadas en el seno de las nuevas “sociedades del espectáculo” radica en la acusada disminución – más bien carencia- del juicio crítico ejercido por la opinión pública. La falta de discernimiento popular capaz de elevar una voz firme y unánime contra los desafueros del gobierno o bien, los indecorosos desenfrenos de la balumba televisiva, se palpa cuando los platós de televisión rezuman de empingorotadas señoras, señores, jóvenes, jóvenas y ancianas plañideras arrobadas ante la inconmensurable emoción de asistir en directo al retorno televisivo de la “princesa del pueblo”, Belén Esteban, con su retocada narizota. Si Nikolai Gogol resucitase mañana, estallaría en sardónicas carcajadas cuando advirtiese que semejantes episodios de la vida real se corresponderían punto por punto a las alocadas fabulaciones de su obra
Como veníamos diciendo - antes de realizar este largo excurso-, las nefastas consecuencias acarreadas tras la implantación de un nuevo tipo de organización social denominado “Sociedad del Espectáculo” radicaban especialmente, entre otros muchas síntomas, en la zafia condescendencia de una audiencia o público pregnado de los malsanos valores pergeñados en el ámbito de la “irrealidad mediática" y su falta casi absoluta de juicio crítico. Por otro lado, en las “sociedades del espectáculo” también prolifera un remarcable fenómeno de adocenamiento general. Un fenómeno aclimatado por la adecuación, o mejor dicho, constricción del horizonte cultural de la ciudadanía a los reclamos exclusivamente inventariados de la lógica mercantil. A modo de ejemplo, podríamos poner sobre el tapete las encuestas de población, realizadas cada cierto tiempo por las grandes firmas discográgicas y editoriales, a fin de evaluar el impacto de sus nuevos productos – llámese Javier Marías, Fernando Savater, Boris Izaguirre, David Bisbal o Chenoa- sobre la populación. De esta forma se emprenden costosas campañas publicitarias con la finalidad de ahormar a priori los “gustos” del público y garantizar la posterior recepción y adquisición de sus productos. Una refinada labor de ingeniería mercantil que puede llegar a modificar a su antojo los gustos de un “público adocenado”. Sin ningún reparo, el ciudadano pasa a ocupar de inmediato la casilla de “consumidor empedernido”, al auspicio de la envilecida lógica mercantil. De ahí, la importancia de mimar al ciudadano-consumidor a sabiendas de su importante posicionamiento en la correa de transmisión mercantil. La dinámica mercantil del mundo desarrollado se imbrica, pues, en el interior del “entresijo espectacular, bien articulada y coordinada con el modelo socio-cultural esbozado en el funciomiento de la democracia capitalista. Un capitalismo que responde a su vez, al arquetipo de una modernidad desquiciada, una modernidad traumatizada, producto de profundas rupturas donde los abusos de una libertad mal orientada han degenerado en una crisis de valores sin precedentes. Desbordados por un nihilismo de signo opuesto al nietzscheano, no afrontamos una negación crítica de los valores establecidos sino su disolución en una amazacotada y pasiva indiferencia, ya apuntada, años atrás, por Octavio Paz en su recopilación de artículos intitulada Tiempo nublado,
La enfermedad de Occiente, más que social y económica, es moral. Es verdad que los problemas económicos son graves y que no han sido resueltos: al contrario, la inflacción y el desempleo aumentan. También es cierto que, a pesar, de la abundancia, la pobreza no ha desaparecido. Vastos grupos –las mujeres, las minorias radicales, religiosas y linguisticas- siguen siendo o sintiédose exluidos. Pero la verdadera y más profunda discordia está en el alma de cada uno. El futuro se ha vuelto la región del horror y el presente se ha convertido en un desierto. Las sociedades liberales giran incansablemente: no avanzan, se repiten. Si cambian, no se transfiguran...
Uno de los mayores responsables de este marasmo moral ha sido la interiorización de los engranajes socio-culturales difundidos con el advenimiento de la “sociedad del espectáculo” y, cuyos deplorables efectos sobre el conjunto de la ciudadanía, ponen incluso en tela de juicio uno de los principios fundamentales de la extinta democracia: la separación de poderes. El remedio para acabar con los abusos de poder, pasa, ante todo, por el sistema de balanzas y controles regido por la independencia de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial sometidos al contrapeso de una opinión pública en las decisiones gubernamentales a través del sano y cuerdo ejercicio de la crítica. Este contrapeso esencial para evitar la confabulación de los tres ámbitos del poder, se desgasta y desfallece paulatinamente a medida que la estulticia y la desazón, se apoderan de una gran mayoría, incapaz de reaccionar ante las embestidas del morlaco político-mercantil. Ahora que los estados claudican ante las arrogancias del mundo financiero, un nuevo episodio se suma a toda esta abyecta serie de abusos de poder promovidos por la soberbia de un estamento asimismo tan corrompido como el bursátil – la diputambre- cuya impunidad responde, en parte, al desmantelamiento de una opinión pública combativa en España. Me refiero a las declaraciones del Defensor del Pueblo de